¿Diferencias entre las cofradías de la provincia y la capital?

Hay otra Semana Santa. No todo lo ocupa Sevilla. Sus pueblos están llenos de hermandades, tan antiguas y tan nuevas como las de la capital. Un mundo excepcional y desconocido para muchos. Hay quienes después de tantos años viendo las mismas hermandades sevillanas, se desplazan a los pueblos para descubrir cofradías que nada tienen que envidiar a las que hacen estación de penitencia a la Catedral. Y les aseguro que su decisión nunca ha sido equivocada.

No quiero poner sobre el papel la majestuosidad de una cofradía de la provincia, ni la de la Semana Santa de un pueblo en concreto. Ya dará tiempo para escribir líneas sobre ello. Pero sí resaltar como poco a poco va habiendo menos diferencia entre una hermandad de la capital y otra de la provincia. Aunque en muchos casos esta existencia nunca ha existido.

Si nos ponemos a pensar en qué se diferencia una hermandad sevillana y otra de un pueblo. ¿Números de hermanos y nazarenos? ¿Antigüedad? ¿Forma de llevar los pasos? ¿Horas de recorrido? ¿Enseres? Apenas encontramos diferencias.

Lejos de la Giralda encontramos cortejos con muchos y pocos nazarenos, hermandades de siglos y siglos y de reciente creación, la misma forma de llevar los pasos que no envidian a ninguna cuadrilla de Sevilla y enseres magníficos que ya le gustaría a cualquier hermandad de la capital tenerlos.

Las hermandades de la provincia siempre se han fijado en las cofradías de Sevilla para intentar hacer de ellas un espejo. No miento si digo que la Semana Santa sevillana es la fuente y maestra de todo esto. Pero ninguna de la provincia tiene porqué envidiarles. Consiguieron aprovechar los enseres que desecharon y fijarse en cada detalle para hacer de ellas hermandades con la misma categoría de la capital.

Pero aun así existe una diferencia que es lo que le da más valor aún a las cofradías de fuera de Sevilla. Hermandades que no cuentan con casi ninguna subvención. Muy pocos pueblos cuentan con una carrera oficial o con un fuerte consejo de cofradías, por lo que no suelen recibir ninguna subvención mientras las hermandades sevillanas cobran de 28.115 a 41.999 euros por ir a la Catedral. A esto habría que añadir que las cuotas de hermano y las papeletas de sitio tienen un coste inferior a las que existen en Sevilla.

Y detrás de todo esto reside la verdadera joya de las hermandades de la provincia. Sus hermanos. Familias que mueren por la hermandad, acostumbradas a dar buenos donativos constantemente. Juntas de Gobierno que se quiebran la cabeza para encontrar nuevas fuentes de ingresos.

Esas son las cofradías de la Provincia. Familias de hermanos que trabajan duro todo el año para que su Cristo y su Virgen puedan pasear de la mejor forma por las calles de su pueblo. Y les aseguro que lo hacen, sin tener que envidiar a nadie. Creyendo que su cofradía es la mejor y no le hacen falta razón.