Dimite en bloque la comisión artística de la Estrella tras discrepar de la elección del futuro misterio de Jesús de las Penas

Los expertos designados por la hermandad rompen con la Junta de Gobierno al no coincidir el proyecto difundido con el respaldado por unanimidad en sus informes

La comisión artística constituida para asesorar sobre el futuro misterio de Nuestro Padre Jesús de las Penas ha presentado su dimisión irrevocable en bloque y ha comunicado formalmente su plena desvinculación de la actual Junta de Gobierno de la Hermandad de la Estrella después de constatar que la propuesta finalmente difundida por la corporación no coincide con la respaldada de manera unánime por este órgano técnico en los dos dictámenes emitidos durante el proceso de estudio y deliberación artística. La decisión, formalizada mediante un escrito fechado el 2 de junio de 2026, implica el cese inmediato de cualquier función de asesoramiento, representación o colaboración relacionada con el proyecto escultórico concebido para el futuro paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de las Penas.

El documento de renuncia, suscrito por la totalidad de los miembros de la comisión, establece expresamente que la dimisión surtirá efectos desde la recepción del escrito y supondrá la interrupción absoluta de cualquier relación institucional con las decisiones, actuaciones o proyectos promovidos por la Junta de Gobierno respecto a esta intervención patrimonial. En el texto remitido, los especialistas argumentan su salida al entender que el proyecto finalmente dado a conocer no coincide con el que había sido considerado más adecuado por unanimidad en dos informes sucesivos, emitidos tras un análisis sustentado en criterios históricos, artísticos, compositivos, escenográficos y estéticos.

La ruptura se produce después de un proceso prolongado de trabajo desarrollado durante meses, marcado por la evaluación comparada de distintas propuestas escultóricas, el examen técnico de maquetas, reuniones celebradas en dependencias de la corporación, el visionado de materiales audiovisuales explicativos y sucesivas visitas a talleres de los artistas participantes para valorar in situ tanto la configuración formal de las escenas como la coherencia estética de los planteamientos presentados. Todo ello desembocó en un segundo dictamen fechado el 27 de mayo de 2026, apenas unos días antes de que la comisión anunciara colectivamente su desvinculación.

Una comisión multidisciplinar creada para orientar una de las decisiones patrimoniales más relevantes de la corporación

La comisión artística fue constituida como un órgano de asesoramiento integrado por especialistas procedentes de diferentes disciplinas vinculadas al arte, la creación visual, el patrimonio y el análisis estético. Entre sus integrantes figuraban Andrés Luque Teruel, doctor y catedrático de Historia del Arte en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla y vicerrector de la institución; Alicia Iglesias Cumplido, doctora en Historia del Arte y profesora en la Facultad de Bellas Artes; Manuel Romero Luque, doctor en Filología y docente de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada; Daniel Franca Camacho, licenciado en Bellas Artes y artista plástico; Juan Carlos Sánchez Oliver, arquitecto; Francisco Carrera Iglesias, bordador y presidente del Gremio de Arte Sacro de Sevilla; Javier Tey García, con formación en Bellas Artes; Alejandro Ruesga Sánchez, fotógrafo y editor gráfico del diario El País, donde ejerció como redactor jefe de la sección fotográfica; Santiago León García, fotógrafo profesional y licenciado en Derecho; y Francisco José López de Paz, periodista especializado en información cofradiera vinculado a Canal Sur Radio y ABC de Sevilla.

Según recoge el segundo informe emitido por el órgano asesor, la selección de escultores se produjo mediante un sistema de votación abierta entre sus miembros, acordándose invitar a José Antonio Navarro Arteaga, José María Leal Bernáldez y Álvaro Abrines Fraile para que desarrollaran propuestas destinadas al nuevo misterio de Nuestro Padre Jesús de las Penas. La propia comisión dejó consignado en su dictamen que no existió limitación alguna ni respecto al contenido artístico de los proyectos ni sobre la metodología elegida por cada escultor para la presentación de sus trabajos.

Un proceso de análisis sustentado en reuniones, audiovisuales y visitas presenciales a talleres

Cuando el órgano asesor recibió comunicación, a través del Hermano Mayor, de que los escultores tenían concluidas sus respectivas propuestas, se convocó una reunión en dependencias de la hermandad para proceder al visionado de materiales audiovisuales explicativos de cada iniciativa. Aquella primera aproximación permitió a los expertos observar el planteamiento general de las composiciones antes de solicitar la realización de visitas presenciales a los talleres con el propósito de estudiar directamente el modelado, la relación volumétrica entre las figuras, el discurso escenográfico y el encaje espacial de los distintos conjuntos escultóricos.

Tras recorrer los tres talleres y emitir un primer informe fechado el 15 de marzo, la comisión volvió a reunirse tras una nueva convocatoria efectuada por el Hermano Mayor con motivo de una segunda ronda de visitas desarrollada el 26 de mayo, destinada a analizar una nueva reformulación presentada por José Antonio Navarro Arteaga y los avances materiales ya ejecutados por Álvaro Abrines Fraile.

Durante esta última visita, los integrantes pudieron observar el modelado de dos cabezas pertenecientes al proyecto de Abrines, concretamente la de un sayón concebido conforme a la estética propia de José de Arce y la de un soldado romano, elementos considerados relevantes para evaluar la coherencia estilística del conjunto propuesto. Asimismo, el escultor mostró una actitud abierta a posibles revisiones técnicas o compositivas relacionadas con la escala de las figuras y la articulación general del misterio.

La comisión quiso además dejar constancia expresa de su agradecimiento a los tres artistas, subrayando el notable esfuerzo realizado para presentar proyectos definidos como de gran calidad artística, destacando además la capacidad de cada escultor para abordar el pasaje desde ópticas profundamente diferentes, ofreciendo planteamientos diversos, singulares y enriquecedores que evidenciaban las múltiples posibilidades interpretativas del episodio evangélico.

Cuatro coincidencias conceptuales detectadas en los tres proyectos analizados

Antes de proceder al estudio individualizado de las propuestas, la comisión artística destacó la existencia de cuatro coincidencias esenciales detectadas entre los tres proyectos, pese a que, según precisó el propio informe, ninguno de los autores había recibido instrucciones previas ni indicaciones comunes.

La primera de ellas consistía en situar figuras delante de Nuestro Padre Jesús de las Penas con el objetivo de reforzar la notoriedad visual y simbólica de la imagen titular, una solución compositiva que los especialistas relacionaron con formulaciones desarrolladas por destacados escultores del siglo XX.

Igualmente, las tres iniciativas planteaban una modificación de la altura de la imagen sobre el paso, entendida como una corrección respecto a la disposición escénica actual del Cristo.

Del mismo modo, todos los proyectos incorporaban soldados romanos dentro del grupo escultórico, aunque con diferente densidad: uno en la propuesta de José María Leal, dos en la de Álvaro Abrines y cuatro en la formulación presentada por José Antonio Navarro Arteaga.

La cuarta coincidencia residía en la utilización del monte como elemento escultórico integrado en el conjunto y susceptible de incorporar vegetación durante la salida procesional, reforzando así la ambientación narrativa del pasaje representado.

Navarro Arteaga: una formulación neobarroca considerada cambiante y sin cohesión suficiente

El proyecto presentado por José Antonio Navarro Arteaga, desarrollado mediante una maqueta en barro policromado, fue definido por la comisión como una propuesta de carácter neobarroco descriptivo, alineada con rasgos estilísticos característicos de la producción habitual del escultor.

Sin embargo, el informe subraya que la continua evolución del planteamiento desde los primeros bocetos conocidos hasta la versión examinada en la visita del 26 de mayo dificultó notablemente la lectura integral del conjunto, precisamente por el carácter cambiante de la propuesta y por las sucesivas modificaciones introducidas.

Aunque la comisión reconoció una mejora evidente respecto a versiones anteriores —especialmente al tratarse de una maqueta policromada de mayor escala—, insistió en que el lenguaje formal del conjunto seguía sin establecer un diálogo suficientemente armónico con la imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas, obra atribuida a José de Arce, aun cuando determinadas figuras incorporaran elementos evocadores de la estética del siglo XVII.

Según el análisis efectuado, el misterio aparecía articulado en cuatro planos escénicos distintos sin conexión efectiva entre sí, circunstancia que, unida a la elevada densidad de figuras previstas, suscitaba dudas sobre el equilibrio visual del conjunto dentro de las dimensiones del actual paso de Cristo.

El órgano asesor reiteró además una objeción ya formulada en marzo: la percepción de una ausencia de idea conceptual sólida, agravada —según señalaron los especialistas— por la continua modificación del proyecto y por el protagonismo concedido a determinados personajes, entre ellos el soldado que ofrece la copa y el que sostiene la cruz en el cierre compositivo del misterio. En consecuencia, la comisión concluyó que una deriva hacia formulaciones excesivamente neobarrocas podría entrar en conflicto con la sobriedad monumental, el sentido clásico de la composición y la concepción estética inherente a la obra de José de Arce.

José María Leal: una propuesta innovadora, teológica y de fuerte personalidad formal

La propuesta desarrollada por José María Leal Bernáldez fue presentada mediante una combinación de maqueta en barro fresco, una maqueta en resina integrada con canastilla, respiraderos y candelabros del paso actual, además de diversos bocetos cromáticos realizados sobre papel.

La comisión destacó el importante ejercicio de reflexión conceptual y artística realizado por el escultor, valorando especialmente la claridad de exposición conseguida mediante los diferentes soportes utilizados, circunstancia que permitía comprender el comportamiento visual del misterio incluso en contexto procesional.

El informe definió el conjunto como una formulación innovadora, singular y valiente, concebida desde una clara intención de renovar la lectura tradicional del pasaje mediante un proyecto reconocible, alejado de modelos comparables y dotado de una fuerte identidad propia.

Entre los aspectos más valorados figuró el tratamiento de las vestimentas, donde los especialistas apreciaron un trabajo minucioso de búsqueda formal y personalidad estética, identificando incluso referencias vinculadas en ciertos aspectos con el universo simbólico del barrio de Triana.

A ello se sumaba el marcado contenido evangélico y teológico de la escena, apreciado como uno de los elementos más sólidos de la propuesta al aportar profundidad narrativa y densidad conceptual al conjunto escultórico. No obstante, la comisión concluyó que, pese a la calidad artística y la valentía del planteamiento, algunos de sus elementos parecían alejarse de la idiosincrasia histórica, estética y devocional propia de la Hermandad de la Estrella.

Álvaro Abrines, la propuesta respaldada por unanimidad en dos informes consecutivos

El proyecto presentado por Álvaro Abrines Fraile, desarrollado mediante una maqueta de resina policromada, fue el único respaldado por unanimidad absoluta tanto en el informe emitido el 15 de marzo como en el segundo dictamen fechado el 27 de mayo de 2026.

Según el órgano asesor, la propuesta sobresalía por el diálogo magnético entre las figuras, el equilibrio dinámico del conjunto, la proporcionalidad espacial y la excelencia formal de una composición concebida para permitir la contemplación de Nuestro Padre Jesús de las Penas desde prácticamente todos los ángulos sin perder ni protagonismo ni intensidad devocional.

La comisión destacó igualmente el profundo estudio de la obra de José de Arce, apreciando una integración armónica entre las nuevas figuras y la imagen titular hasta conformar un conjunto de extraordinaria coherencia formal, reconocible y estilísticamente unitario.

La decisión favorable se sustentó en siete principios fundamentales considerados determinantes durante el análisis: la armonía compositiva, la limpieza y claridad de líneas, la importancia del juego de diagonales para estructurar la escena, la correcta posición visual de Jesús de las Penas desde múltiples puntos de observación, la incorporación de referencias históricas y estéticas capaces de dotar de identidad sólida al conjunto, el dinamismo monumental asociado a José de Arce, evitando disonancias estilísticas, y el encaje del misterio dentro de las grandes corrientes artísticas del siglo XVII europeo, particularmente la teatralidad barroca desarrollada en el Seicento italiano.

Durante la visita al taller, Abrines manifestó además su plena disposición a revisar cuantos elementos técnicos o compositivos fueran necesarios, especialmente aquellos relacionados con la escala de las figuras y la articulación general del misterio, mostrando igualmente una actitud abierta al diálogo y a posibles ajustes que contribuyeran a la mejora definitiva del proyecto.

Como conclusión, la comisión defendió por segunda vez y de forma unánime que el proyecto de Álvaro Abrines Fraile era el que reunía las mejores condiciones formales, estéticas y de adaptación al paso de misterio, sosteniendo incluso que su ejecución podría situar el misterio de la Hermandad de la Estrella en un máximo nivel dentro del panorama artístico nacional y abrir un nuevo tiempo para la escultura religiosa española, del mismo modo que en su momento la irrupción de José de Arce transformó la imaginería procesional mediante la incorporación de las formulaciones barrocas de los maestros italianos del Seicento.

Como corolario de todo el proceso, la dimisión colectiva de la comisión artística proyecta una fractura de notable trascendencia entre el criterio técnico especializado y la decisión finalmente asumida por la Junta de Gobierno, toda vez que los expertos sostuvieron de forma reiterada y unánime, en dos dictámenes consecutivos fechados el 15 de marzo y el 27 de mayo de 2026, que la propuesta de Álvaro Abrines Fraile reunía las condiciones formales, compositivas, históricas y estéticas más adecuadas para el futuro misterio de Nuestro Padre Jesús de las Penas. La renuncia, formalizada el 2 de junio, no solo clausura la labor de asesoramiento desarrollada durante meses, sino que deja constancia de una desvinculación expresa respecto a cualquier decisión posterior relacionada con el proyecto, cerrando un episodio marcado por el debate artístico, la reflexión patrimonial y una discrepancia de fondo sobre la identidad visual que debe definir uno de los conjuntos escultóricos más relevantes del porvenir estético de la Hermandad de la Estrella.