La evolución de la música procesional en el siglo XX no se explica mediante una línea recta, sino a través de una deslumbrante transición: la que viaja desde la vanguardia rupturista de los años veinte hasta la madurez orquestal de la segunda mitad del siglo. En los extremos de este viaje histórico se sitúan Manuel López Farfán y Pedro Gámez Laserna. Ellos no solo compusieron marchas; ambos diseñaron las estructuras estilísticas, rítmicas y armónicas que definen la identidad sonora de nuestra Semana Santa y que siguen siendo el espejo analítico donde se mira toda la composición contemporánea.
Manuel López Farfán: El revolucionario de la vanguardia
Reseña histórica y perfil técnico
Nacido en el barrio sevillano de San Bernardo en 1872 y fallecido en 1944, Manuel López Farfán desarrolló una brillante carrera como músico militar. Su etapa al frente de la banda del Regimiento Soria 9 marcó un antes y un después. Farfán fue un rupturista indomable: desbancó la rigidez de las marchas fúnebres decimonónicas introduciendo esquemas rítmicos audaces, contrapuntos complejos y una brillantez instrumental inédita para la época.
Catálogo de obras imprescindibles
- Spes Nostra (1904): Una de sus grandes obras de juventud, dedicada a la Macarena. Destaca por su solemnidad, su madurez temprana y una introducción que ya anunciaba su genialidad para el drama musical.
- Pasan los Campanilleros (1924): Una revolución sociomusical. Rompió moldes al incorporar la rítmica del folclore popular cordobés y un coro de campanilleros en la sección del trío.
- La Estrella Sublime (1925): Considerada el prototipo perfecto de la marcha alegre sevillana. Supuso la integración definitiva y magistral de la sección de cornetas dentro de la plantilla de la banda de música.
- Al Santísimo de la Exaltación (1924): Un prodigio de experimentación técnica en el que incluyó partes específicas para violines, desafiando las limitaciones de la instrumentación callejera.
- La Semana Mayor (1935): Una obra colosal y de carácter casi sinfónico. Es una marcha descriptiva y compleja que sintetiza todas sus audacias armónicas, considerada por los expertos como su testamento musical más maduro.
Su impacto en la composición actual
La audacia de Farfán para buscar sonoridades efectistas sin perder el rigor formal es la base del trabajo de firmas contemporáneas como Manuel Marvizón (cuya célebre marcha Candelaria hereda esa vitalidad rítmica) o David Hurtado, quien ha dedicado gran parte de su labor de investigación a rescatar y analizar la complejidad armónica del maestro de San Bernardo, siendo de inspiración para su célebre marcha «Como tú, ninguna» dedicada a la Virgen de la Esperanza.
Pedro Gámez Laserna: La madurez de la elegancia sinfónica
Reseña histórica y perfil técnico
Natural de Jódar (Jaén, 1907) pero sevillano de adopción hasta su fallecimiento en 1987, Gámez Laserna recogió décadas después el testigo de Farfán al mando de la mítica banda de Soria 9. Su llegada supuso la madurez analítica del género. Gámez Laserna dotó a la marcha procesional de un armazón casi sinfónico, destacando por su pulcritud formal, el protagonismo exquisito de la madera (clarinetes y saxofones) y una capacidad única para evocar estados emocionales complejos.
Catálogo de obras imprescindibles
- Pasa la Virgen Macarena (1959): Una obra maestra de la corriente alegre. Destaca por su impecable desarrollo armónico y un trío de una elegancia aristocrática, alejado de cualquier estridencia.
- María Santísima del Subterráneo (1961): Dedicada a la dolorosa de la Hermandad de la Sagrada Cena. Arranca con pasajes fúnebres de notas graves que evocan la soledad del alma, antes de evolucionar hacia un trío sublime.
- El Cachorro / Saeta Sevillana (1967): Considerada por la crítica una de sus partituras más excelsas. Destaca por su soberbia instrumentación de metales graves y la emblemática incorporación de una saetilla instrumental en el trío final.
- Sevilla Cofradiera (1972): Una de las cumbres del género. Marcha de corte fúnebre y melancólico, con un uso magistral de los silencios y unas transiciones instrumentales perfectas.
- Ante el Gran Poder (1974): Ejemplo paradigmático de solemnidad y recogimiento. Una pieza sobria donde el diálogo entre los metales graves y las maderas sobrecoge por su misticismo.
Su impacto en la composición actual
El magisterio de Gámez Laserna sentó cátedra a través de su gran discípulo en el siglo XX, Pedro Morales, y de creadores como José de la Vega. Hoy en día, su paleta de colores orquestales y su búsqueda de la excelencia técnica se reflejan de forma directa en las partituras de compositores de vanguardia como Cristóbal López Gándara o Jesús Joaquín Espinosa de los Monteros.
Dos metodologías para una misma excelencia

Desde el punto de vista de la crónica musical, resulta imposible —e injusto— decantarse por uno de los dos. Si Farfán fue el dinamitador que sacó el género de la solemnidad para llevarlo a la modernidad de la calle, Gámez Laserna fue el arquitecto que pulió esa modernidad hasta elevarla a la categoría de arte académico. Son las dos caras de una misma moneda irremplazable: el motor rítmico y el cerebro armónico de nuestra Semana Santa.





