A paso mudá, Opinión

¿Dónde quedó la dignidad? Parte III

Hace unas semanas, escribí la segunda parte acerca de la dignidad en las cofradías y el mundo cofrade. Mi intención era zanjar este hilo, pero se están dando una serie de hechos que hacen que siga escribiendo sobre ello.

Si buscamos dicha palabra por las redes, la dignidad es aquella cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden. En base a esta definición y a lo acontecido hace varios días en el mundo de las hermandades y cofradías, ¿dónde quedó la dignidad?

Por una parte, parece que las Sagradas Imágenes están quedando en un lado secundario y no de forma puntual. Teatrillos organizados buscando los vítores forzados, las miles de visitas en redes sociales, y un folclore desmedido están ensuciando la imagen de una de las festividades más importantes en el cristianismo. Y cierto es que cada uno manifiesta su fe como quiere o puede, pero desde las juntas de gobierno deberían ver la letra pequeña de ciertos actos y actitudes que se repiten y que avergüenzan a cientos de años de historia.

Posteriormente, la hipocresía musical sigue haciendo mella. Críticas, comentarios poco apropiados y el doble rasero de algunas formaciones musicales están llevando todo esto a un chiringuito por encima de lo más importante, Nuestro Padre Jesús y la Virgen María, el motivo de todo esto. Si “x” banda monta “y” marcha de cierto autor, por mucho que anteriormente haya habido críticas o rencillas entre ambas partes, nadie es quien para interferir en algo que un colectivo y un profesional han acordado. Podrá gustar más o menos, tendrán que comerse sus comentarios del pasado o no, pero todo se trata de una cosa muy clara: aportar para la Semana Santa lo que mejor se nos dé o esté en nuestras manos. Todo lo demás, es más que secundario e innecesario.

Finalmente, los pseudónimos y los falsos nicks están muy bien para la cobardía, pero créanme, eso no sirve de nada.

Trabajemos por una Semana Santa digna de buenos cristianos que somos.