Que la música procesional trasciende cualquier frontera geográfica es algo que salta a la vista, merced a la cantidad de formaciones musicales que viajan a puntos de nuestra tierra distintos a los de su propia localidad para acompañar a las Hermandades en sus respectivas salidas procesionales.
Hoy quiero desplazarme hasta la provincia de Huelva, concretamente al municipio de Ayamonte. Es Martes Santo, y como cada año el público onubense se agolpa a las afueras del Templo de San Francisco para contemplar la salida de la Hermandad de la Lanzada. Una vez sale el paso de misterio, el capataz dedica la primera levantá en la calle a todas las familias de los costaleros, y el imponente trono del crucificado de las Aguas vuela al cielo de Ayamonte.
Tras el paso se sitúa una de las mejores formaciones musicales del género de la corneta y el tambor, la Banda de Cornetas y Tambores de los Coloraos de Daimiel, que viene mostrando su consolidación en la Semana Santa andaluza con acompañamientos musicales de gran nivel. Los brillantes músicos manchegos interpretan en primer lugar «Cristo del Amor», del maestro Alberto Escámez, quizá el himno oficioso de las bandas de este estilo. Posteriormente, suena la marcha «Lanzada», estrenada el pasado año y compuesta por los hermanos Juan Carlos y David Consuegra-Céspedes, quienes vertebran el sello personal de la formación musical de los Coloraos. La cuadrilla costalera mece a su venerado titular cristífero con gran mimo, mientras los acordes de la obra acarician la talla del crucificado, regalando a los allí presentes una chicotá inolvidable.
Hablar del estilo de los Coloraos de Daimiel, perfectamente definido por las obras de los hermanos Consuegra-Céspedes, es hablar de marchas procesionales complejísimas de ser interpretadas, muy exigentes para el músico y de gran plasticidad. Sus obras han trascendido las fronteras manchegas y, al igual que la banda, se han asentado en nuestra geografía andaluza, donde suenan de forma asidua. Su caso es el perfecto exponente de que una banda no necesita 150 componentes para interpretar marchas de una altísima complejidad interpretativa y, sobre todo, una entrega incondicional a la Cofradía que acompaña. El binomio que la banda compone junto al Cristo de las Aguas merece la pena ser valorado, ya que la conjunción del imponente paso de misterio a sones de los espectaculares acordes de la Banda de los Coloraos de Daimiel es de esas que supone todo un deleite para los sentidos.
Este binomio se repetirá de forma excepcional el próximo mes de septiembre, merced a la salida procesional extraordinaria del paso de misterio de la Lanzada. Será concretamente el día 22 de septiembre cuando, con motivo del centenario fundacional de la Hermandad onubense, el titular cristífero recorra sus calles acompañado por la Banda de los Coloraos una vez más, tal y como viene sucediendo los dos últimos Martes Santos.





