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La Chicotá de Nandel, Opinión

El arte de estar

El arte es algo muy amplio, un abanico donde entran los gustos, los amiguismos, el beneplácito para algunos, la cruz para otros en forma de crítica total a su arte, su trabajo. Luego hay quien tiene arte, y ese, por mucho que se critique, es indudable porque le chorrea, Le cae por los cuatro costados.

El arte en el mundo de la Semana Santa no está reñido con las creencias, con la fe, pero siempre he creído que los artistas conocidos de una Hermandad, han de ser los primeros en la lista a la hora de realizar alguna obra, algún pregón, tener la opinión autorizada en su campo o su saber.

Que el arte, y el saber, son cosas distintas. Con lo primero hasta se nace, lo segundo, se puede conseguir con un buen aprendizaje. Ya saben, ojos bien abiertos, y la humildad sirviendo como esponja para aprender, absorber de los que tienen arte, o los que saben porque también fueron humildes y preguntaron en su día.

Me decían el otro día en un grupo de whatsapp, que viniera la banda que viniera a un palio con un sello de toda la vida, ahora tan poco respetado, y con el norte perdido, pues daba igual. La banda, los costaleros, los capataces, son ese cúmulo de fichas, a veces circunstancias, que si van todos a una pueden hacer algo maravilloso, de mucho arte, pero que puede quedar todo echado por tierra, por el arte de dos o tres.

Da igual qué banda venga, da igual qué fuerza lleve la cuadrilla, las miras del capataz o cómo gestiona a sus hombres. Si hay alguien que se empeña en que la Macarena debe de ir con marchas que bien se le podrían tocar a la Quinta Angustia, pues se deslucirá todo el trabajo.

Da igual todo, si nos empeñamos en no tener el arte del costalero, y no entender por lo tanto lo que le viene bien en las horas malas. Pues nosotros, metemos una marcha paupérrima, porque es lo que nos gusta, con lo que vamos a gozar los cuatro que vienen conmigo y yo. Da igual si hemos tocado en una banda o en ninguna, si no entendemos que el músico, también puede ir mejor o peor si gestionamos según qué obras, y en qué momento meterlas tras el paso, da igual.

Y da igual porque el arte, es lo que es, y en las Juntas de Gobierno, no hay que presentar ninguna credencial de sabiduría, de experiencia, ni de arte, faltaría más. Solo hay que estar, y ese es el mayor arte, no saber de nada, aunque rompamos décadas con un sello, aunque reventemos físicamente a los músicos, costaleros, arruinemos el trabajo del capataz. Estarán conmigo de acuerdo en algo, pero, creo que muchos compartirán lo de que el arte y el conocimiento son secundarios, no hay que tenerlos, solo estar.

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