El arzobispo se moja ante el cabildo de la Macarena mientras que Francisco Vélez huye del asunto

Monseñor Saiz Meneses apela a la «serenidad» y al «ejemplo» en la votación sobre la restauración de la dolorosa, prevista para el 29 de julio

En un contexto marcado por la expectación y la controversia, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha mostrado públicamente su posición respecto al inminente cabildo extraordinario de la Hermandad de la Macarena, previsto para el 29 de julio, en el que los hermanos deberán decidir sobre la posible restauración de su venerada imagen mariana. La intervención estaría a cargo del restaurador Pedro Manzano, cuya propuesta se fundamenta en una serie de estudios diagnósticos ya realizados, cuyo informe será presentado formalmente durante la asamblea.

El pronunciamiento del prelado tuvo lugar en el marco de la presentación del libro de actas del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, celebrada en el Arzobispado, acto que sirvió también para anunciar la creación de un Observatorio de la Piedad Popular, órgano destinado al análisis y promoción de las expresiones devocionales que conforman el rico entramado de la religiosidad popular andaluza.

En el transcurso de la rueda de prensa, monseñor Saiz Meneses fue interpelado directamente por los medios sobre el cabildo convocado por la Macarena, en medio de una notable controversia interna, a raíz de las tensiones surgidas en torno a la intervención realizada por Francisco Arquillo, restaurador que protagonizó la tristemente famosa y fallida actuación sobre la Virgen y cuya actuación ha sido objeto de debate.

Con tono reflexivo, el arzobispo dejó clara su perspectiva institucional sobre el proceso, subrayando que se trata de un asunto que corresponde a la autonomía de la corporación: «Es competencia de la propia hermandad», afirmó, para seguidamente invitar a la cofradía y a sus miembros a afrontar la cita con una actitud ejemplar: «Deseo que sea una cita marcada por la serenidad, la templanza y el ejemplo».

Frente a la claridad del arzobispo, el presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, Francisco Vélez, evitó pronunciarse sobre el asunto y optó por guardar silencio, rehusando hacer declaraciones en una comparecencia que, sin embargo, evidenció la relevancia e impacto del tema en el seno de la vida cofrade hispalense.

El cabildo general extraordinario, cuya celebración se prevé especialmente concurrida, se presenta como un momento decisivo no solo para la imagen de la Virgen de la Esperanza, sino también para el clima institucional de la corporación de San Gil, en plena confluencia de criterios técnicos, sensibilidad devocional y tensiones internas.

La presentación del Observatorio de la Piedad Popular y el libro de actas del Congreso, lejos de ser un mero acto académico, ha terminado por convertirse en el escenario en el que la autoridad eclesiástica ha marcado un tono de moderación ante un episodio particularmente delicado de la vida interna de una de las hermandades más emblemáticas de Sevilla.