Actuación inmediata ante el incidente
En la mañana de hoy, alrededor de las 6:15 h, la Giralda de Sevilla sufrió el desprendimiento de la azucena sureste, uno de los remates históricos que coronan la emblemática torre. Afortunadamente, no se registraron daños personales, lo que permite centrar la atención en la protección del monumento y en la seguridad de los viandantes.
De inmediato, el Cabildo de la Catedral realizó una inspección visual exhaustiva del resto de remates, bajo la supervisión de los técnicos responsables del edificio. Los resultados preliminares no han revelado defectos adicionales, pero se ha establecido un perímetro de seguridad alrededor de la torre hasta que puedan completarse revisiones más profundas con medios auxiliares, contando con la colaboración del Cuerpo de Bomberos.
Historia y características de los remates
Los remates originales de la Giralda, obra de Hernán Ruiz, combinan elementos pétreos y metálicos: cuatro pilaritos sostienen una plataforma sobre la que se disponen cuatro esferas de piedra, que a su vez soportan una campana igualmente pétrea. Sobre estas esferas se ubican las eolípilas de bronce caladas, concebidas como pebeteros para introducir elementos pirotécnicos.
En 1751, el Cabildo incorporó sobre estas esferas los ramos de azucenas, sostenidos por una pequeña pieza de bronce que, junto a las asas y el cuerpo superior, transforma el conjunto en una figura semejante a una jarra. En torno a 1980, estas azucenas fueron restauradas, siendo sustituidas por obra de Fernando Marmolejo Camargo.
Detalles del elemento desprendido
El remate que se desprendió corresponde a una de las eolípilas coronadas por azucenas, con un peso aproximado de 120 kilogramos y una altura total de 3,85 metros. Las eolípilas son diseño original de Hernán Ruiz (1568), mientras que la ampliación que le da forma de jarra, incluyendo el vástago que ha fallado, data de 1751. El remate se encontraba situado a 69 metros sobre el nivel del suelo.
El proceso de corrosión que provocó la caída se desarrolló en el interior de la campana de piedra que sostiene el elemento, lo que hizo imposible su detección mediante las revisiones periódicas del Plan de Conservación Preventiva de la Catedral.
Plan de conservación y revisiones periódicas
Este plan contempla cuatro inspecciones anuales: tres de carácter visual, destinadas a detectar variaciones evidentes, y una cuarta, realizada previa a la Semana Santa, que permite revisar todos los elementos susceptibles de desprendimiento, contando con la asistencia de empresas especializadas en trabajos verticales. La revisión correspondiente estaba programada para realizarse una vez superado el temporal, y el defecto que provocó el incidente, al tratarse de un vicio oculto, no era detectable mediante las inspecciones ordinarias.
Restauración y medidas futuras
La azucena desprendida forma parte de un remate renacentista que actualmente se encuentra pendiente de los trámites administrativos necesarios para su restauración, conforme al proyecto redactado por Eduardo Martínez Moya, autor de las intervenciones previas en las cuatro caras exteriores de la Giralda que el Cabildo ha venido acometiendo.
Tras el incidente, se evalúa adelantar los trabajos, incluyendo el desmontaje de las tres azucenas restantes, tan pronto lo permitan las condiciones meteorológicas, con el objetivo de garantizar la integridad estructural y patrimonial del histórico monumento.





