Ante la diversidad de informaciones que se están difundiendo tanto en prensa, como páginas web y redes sociales, sobre el paso procesional del Santísimo Cristo de la Expiración, la hermandad del Cachorro ha emitido una nota pública sobre el proyecto de intervención en curso. En el comunicado se explica que sobre el proyecto de intervención en las andas procesionales del Stmo. Cristo de la Expiración, para realzar la obra del maestro Guzmán Bejarano, se acuerda formar una comisión compuesta entre otros, por miembros de la Junta de Gobierno actual, miembros de la Junta consultiva de nuestra Hermandad, y catedráticos de reconocido prestigio en Historia del arte y escultura.
Durante el último año, dicha comisión ha sido convocada en varias ocasiones para estudiar detenidamente la evolución del citado proyecto y una vez concluidos los trabajos, sus resultados fueron trasladados a la Junta de Gobierno, que en Cabildo de Oficiales de fecha 22 de noviembre de 2017, aprobó por unanimidad el citado proyecto definitivo y se acordó por ésta, convocar a la Junta Consultiva, quien a su vez, mostró su apoyo unánime al mismo, tanto en su vertiente artística como económica. Una vez cumplidos los citados trámites, el siguiente será acordar por la Junta de Oficiales, la fecha de celebración del Cabildo Extraordinario de hermanos, para dar a conocer dicho proyecto y en consecuencia, tomar la decisión que dicho órgano acuerde respecto al mismo.
Recordemos que el periodista José Gómez Palas adelantaba hace unos días que la hermandad del Cachorro va a convocar a sus hermanos a un cabildo de carácter extraordinario, orientado a valorar y en su caso aprobar una reforma del paso del Santísimo Cristo de la Expiración. Una reforma que consistiría en la sustitución de los candelabros por otros de menor volumen, ya que se considera que los actuales limitan la visión del cristo, suprimir parte de los elementos de plata distribuidos por el canasto y ejecutar unos nuevo faldones bordados.
Cabe recordar que el paso de la cofradía fue estrenado en 1974, según un diseño elaborado por Manuel Guzmán Bejarano en 1968, siendo ejecutados los respiraderos por el propio Guzmán Bejarano en 1974, mientras que los faroles, las cartelas, los ángeles y los profetas fueron realizados en plata, también en 1974, por el tándem conformado por Juan Borrero y Francisco Fernández. Posteriormente, a finales de los años 90, el paso sufrió una reforma de la que salieron la nueva canastilla, las maniguetas y los seis candelabros de guardabrisas, realizados por Manuel Guzmán Bejarano y los arcángeles realizados por José Antonio Navarro Arteaga. Una reforma que conllevó adicionalmente una elevación del calvario de tal modo que los nuevos candelabros, diseñados para aportar más luz al conjunto del altar itinerante, no perjudicase la visión del crucificado de Ruiz Gijón.
El paso de Guzmán Bejarano vino a sustituir el que utilizó la cofradía de la calle Castilla desde 1929, que fue vendido a la hermandad de la Sagrada Cena de Jerez de la Frontera, destino de buena parte de las joyas que la Sevilla del siglo XX fue descartando para regocijo de los cofrades jerezanos. Una medida que, tal y como recuerda el propio Gómez Palas, obedecía a cuestiones relacionadas con el considerable peso del conjunto, en una época en la que una serie de factores, la inexistencia de hermanos costaleros, la condición de cofradía del Viernes Santo, con lo que ello implicaba en términos de esfuerzo acumulado para las cuadrillas profesionales y la situación geográfica de la hermandad, considerablemente alejada dela Santa Iglesia Catedral, provocaba ciertas dificultades para que el paso regresara con la solvencia deseada a su templo.
La decisión de acometer la reforma, que deberá ser aprobada por la asamblea general de hermanos, máximo órgano de decisión de la hermandad, deriva de un profundo estudio realizada por una comisión de eruditos, miembros de junta de gobierno y de la junta consultiva de la hermandad y ha deparado un profundo debate que se añade al que ha generado este trono casi desde su estreno en los años setenta. En el caso de que el cabildo respalde la reforma, la previsión apunta a que será 2020 el año en el que el conjunto esté completamente culminado. Una reforma que se complementaría con la realización de unos faldones bordados con la intención de que el conjunto quede completo de manera definitiva.





