El Cristo de la Expiración ha sido repuesto al culto en su sede canónica tras participar en el Jubileo de las Cofradías convocado por el papa Francisco en la Ciudad Eterna
Triana recupera a uno de sus referentes más universales: el Santísimo Cristo de la Expiración, conocido popularmente como el Cachorro, ha sido solemnemente repuesto al culto en la Basílica del Cristo de la Expiración tras su regreso de Roma, donde fue uno de los protagonistas del Jubileo de las Cofradías, convocado por el papa Francisco en el marco del Año Santo.

La imponente talla, labrada por Francisco Antonio Ruiz Gijón en 1682, compartió esta histórica peregrinación con otra imagen andaluza de honda devoción: María Santísima de la Esperanza, de Málaga. Ambas representaciones fueron invitadas por el Vaticano como exponentes de la religiosidad popular del sur de España, y su presencia causó honda admiración entre los fieles congregados en la Ciudad Eterna, convirtiéndose en testimonio vivo de la belleza y profundidad de la piedad cofrade.
El regreso del Cachorro ha sido vivido con emoción por hermanos, fieles y devotos, que se han reencontrado con la imagen entronizada en el retablo del altar mayor del templo trianero. La Basílica del Patrocinio, enclave emblemático de la espiritualidad del arrabal, ha vuelto a latir con la fuerza de una devoción centenaria.
Con esta reposición al culto, la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Señora del Patrocinio culmina una experiencia de proyección internacional que marca un hito en su historia. El viaje a Roma ha sido, además de una peregrinación, una proclamación de fe y un testimonio eclesial que sitúa al Cachorro como uno de los grandes emblemas de la Semana Santa universal.





