El capirote | De Carrión a Roma

El enfrentamiento entre las dos hermandades es más que palpable si echamos manos de la hemeroteca. Más puede testarse la pugna por quién es la patrona de Carrión si uno se acerca al municipio sevillano en busca de respuestas. Porque en contra de lo que pudiera parecer, pocos no dudan en echar leña al fuego y en defender a bombo y platillo qué devoción es la que ostenta el patronazgo del municipio.

Cuando las aguas parecían calmadas, ahora la corporación rosariana eleva hasta Roma una cuestión que desde Madrid dieron cerrojazo. Si en 1987 una sentencia judicial afirmaba que era la Virgen de Consolación la patrona, más de treinta y cinco años después se continúa con un tema que es tendencia entre los vecinos, y más allá.

La cuestión está ahora en el Libro de Reglas, del siglo XVIII. Fernando Rodríguez Galisteo, letrado que lleva el caso, puesto en manos por la hermandad del Rosario, afirma que el libro de reglas donde se recoge que la de Consolación es patrona fue manipulado. Y la cuestión llega ahora al Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, en Roma, que será quien decida un caso que ya no podría elevarse a otra instancia superior, aunque es más que evidente que Carrión continuará partido en dos.

La hermandad del Rosario reclama además que la de Consolación no muestre el original donde se recoge que es patrona esta última, que dirige a una copia fotocopiada. Y ahí está la clave, porque el archivo auténtico podría revelar si la inclusión del título de «patrona de Carrión» es posterior, quedaría reflejado que alguien falseó los datos, pero la fotocopia no es del todo fiel, como le sucede a cualquier texto auténtico.

Los enfrentamientos entre las devociones del mismo pueblo no son nada extraño. Véase Cantillana, con ese sinfín de indirectas, más que directas, que lanzan a las respectivas imágenes en agosto y septiembre. Ni qué decir tiene la pugna entre la Soledad y las Angustias de Alcalá del Río. Persianas bajadas, luces apagadas y nula decoración de la calle si por tal itinerario transita una de las dolorosas. Esto, que parece sacado de una película de Berlanga, continúa sucediendo en pleno siglo XXI.