El capirote | El extraño caso de la túnica de Morón, la pieza de 700 euros que pasó a costar más de 40.000

Varias incógnitas se suceden en torno a la túnica del Nazareno de Morón. A escasas horas de que la capilla de los Marineros abra las puertas para el besamanos de la Esperanza, nadie duda de que este tema será uno de los más comentados en los próximos días. Porque no dejan de sucederse nuevas informaciones, algunas de dudosa veracidad, que añaden más confusión si cabe a una historia que tiene tras de sí más de un error, lo que curiosamente acaba convirtiéndola en fascinante.

Personalmente, no conocía tal revuelo en torno a la calle Pureza desde que se puso en duda la fecha de la fundación de la hermandad, de la que tan solo hay una referencia en el libro de Santiago Montoto que indica que nació en 1418. Tal torbellino que ocasionó que no se hablara de fundación, sino de orígenes fundacionales, es decir, el nacimiento del germen de la devoción a la Virgen de la Esperanza —según nos contaron—, aunque con el paso del tiempo hasta la misma corporación recoge que se nació en tal fecha, existiendo, repito, una única afirmación —ya en el siglo XX—. ¿Se imaginan la de extraordinarias que habría en la ciudad si se celebraran los orígenes fundacionales de una cofradía?

No nos desviemos del tema. El pasado domingo leía a un conocido periodista. Exponía que no podía demostrarse que la túnica fuera del Nazareno de la conocida localidad sevillana. El hecho de que tan solo existiera una fotografía no era una prueba lo suficientemente válida. Una instantánea en una época en la que escaseaban, y no como ahora. Es interesante la afirmación, sobre todo porque se basa en un desconocimiento absoluto sobre la temática que aborda —hace unas semanas manifestaba que la patrona de Dos Hermanas era la Virgen de Valme—.

Nazareno de Morón con una de las túnicas bordadas que poseía

Viajemos, no tan lejanos en el tiempo como cuando nació la protectora del municipio hermano. Quedémonos antes de la Guerra Civil. Y vayamos en busca de imágenes, que son una fuente valiosa para aproximarnos al conocimiento del pasado. El Nazareno de Morón tenía dos túnicas bordadas. Una de ellas, según aseveran, habría sido realizada por las Antúnez. Y sería la que aquí se adjunta. Una pieza textil que desapareció, como sucedió con la otra, bastante más conocida en el mundo cofradiero. Cuando no existían las fotografías, era la pintura el testigo de la historia. Y así encontramos un óleo sobre lienzo de uno de los vecinos de Morón, donde se muestra Jesús Nazareno cargando con la cruz, ayudado por el Cirineo. A pesar del escaso cuidado en los detalles, podríamos afirmar que se parece más a la que salió en verano desde París que la que fuera realizada por las conocidas hermanas.

Óleo sobre Lienzo del Nazareno de Morón. Propiedad particular

También se asemeja más a aquella la que todavía se reflejaba hasta las primeras décadas del siglo XX en las medallas, con la parte superior, mangas y cuello bordados. Resultaría extraño que se pidiese una túnica para que fuera portada por la imagen cuando esta tiene una de similares características.

Medalla del Nazareno de Morón. Propiedad particular

De vestir al Nazareno a ser portada por San José

En una publicación borrada, el anticuario Jacobo Linde afirmaba que la túnica era de un San José. Podríamos considerarla como tal, si además es una afirmación que llega desde quien ha sido dueño de la pieza durante unos meses. Pero, el agujero situado en el hombro no logra despejar la incógnita.

Para llegar hasta aquí hay que dar saltos hacia el pasado. Vayamos a París, donde se encuentra el Hotel Drouot. Aquello es como la cueva de Alí Babá. En sus veinte salas se encuentran setenta firmas de subastas independientes, que operan conjuntamente. No es extraño ver por allí multitud de anticuarios españoles, sobre todo a la caza de objetos, ropajes, telas, esculturas, pinturas, etc. con aire sacro, porque lo que allí no triunfa, aquí se lo rifan.

Imagen de la túnica extraída del catálogo de subastas. Hotel Drouot

Y una de ellas, es la dueña, hasta hace poco de una pieza que tiene un precio de salida que oscila entre los 500 y 700 euros, según el catálogo, una cuidada obra que he recibido hoy. Y uno de los lotes, según se recoge, es el de la túnica de un Nazareno, proveniente de una cofradía sevillana, que estaría realizada en torno al siglo XVIII. Anunciada como una «túnica de terciopelo de seda [color] ciruela. Profusamente bordado en el dobladillo, el cuello y el bajo de las mangas con un suntuoso bordado […]». Es decir, la casa de subastas la cataloga como una pieza textil relacionada con una corporación de Sevilla, fundamentalmente por el tipo de bordado Y que habría sido de un Nazareno. Pero cuando la pieza llega aquí, parece que al cruzar los Pirineos se convierte en una túnica para San José. ¿O fue días antes de que fuera adquirida por la hermandad de la Esperanza de Triana? Porque según me cuentan, cuando fue ofrecida al grupo de devotos de Los Gitanos no tenía tal distintivo. Y, recordando al santo patriarca, ¿dónde está la túnica a juego, de pequeñas dimensiones? Es otra incógnita que todavía no he logrado despejar. Por ahora, tan solo puedo asegurar que en el catálogo de la subasta no aparece. Y según conversación telefónica, la casa no tiene constancia de que durante los meses de verano se subastara pieza con características similares.

Imagen de la túnica extraída del catálogo de subastas. Hotel Drouot

El pasado lunes, en el programa cofradiero de Cadena Ser, el ex hermano mayor del Nazareno, sorprendía a los oyentes al declarar que Jacobo Linde le habría pedido 45.000 € por la túnica, que ya obra en manos de la hermandad de la Esperanza de Triana, aquella que no le perdió la pista desde que el grupo de devotos de Los Gitanos decidiera no continuar con la adquisición de una pieza que consideraron de alto valor no solo artístico sino sentimental para esta hermandad de Morón.

Antigua postal donde aparece el Nazareno de Morón. Colección particular