El Cartel de Abraham Ceada para la Hermandad del Rocío de Córdoba genera división de opiniones

La Hermandad del Nuestra Señora del Rocío de Córdoba ya tiene cartel para la Romería de 2017. Una controvertida obra ejecutada por Abrahan Ceada Santana, que ha sido recibida con división de opiniones entre los rocieros cordobeses tal y como se puedo apreciar en el mismo acto de presentación, previo al magnifico pregón desarrollado por Alejandro Jiménez Castro que, por contra, sí obtuvo el beneplácito prácticamente unánime de los que se dieron cita en la Real Iglesia de San Pablo. 

Una división de opiniones que ha continuando evidenciándose en comentarios ulteriores y a través de las redes sociales entre quienes defienden su hechura como un ejemplo más de la innovación que parece abrirse hueco en la cartelería religiosa en los últimos tiempos y quienes discrepan de su factura y defienden un estilo más clásico y reconocible contrastándolo con los magníficos carteles de Isabel Santiago para la Hermandad del Rocío de la Macarena, el de Isabel Sola para la Hermandad de Huelva o el de Javier Aguilar para la Matriz de Almonte.

Una cartel que que Ceada ha confeccionado para la filial cordobesa en el que, según él mismo explica, «se pueden observar varios elementos que hacen referencia tanto a la Hermandad como a su Ciudad. En primer lugar la alusión más evidente y estableciendo la base sobre la que se desarrolla dicha obra pictórica, una leyenda que dicta el titulo de esta Filial, sobre la misma, y siguiendo un claro esquema piramidal, como eje vertebrador la imagen de la Virgen, ataviada según el imaginario del pintor cordobés Julio Romero de Torres del mismo modo en que lo hiciera para el simpecado de esta Ilustre Hermandad. El terno que porta la Virgen, está enriquecido con unos bordados de inspiración que vuelven a hacer referencia al carácter multicultural que siempre ha tenido Córdoba, se trata de un bordado de estilo mudejar, en el que reza REGINA RORIS, ORA PRO NOBIS.

Tras Ella y sirviendo de enmarque una celosía siguiendo dibujo de lacería que evoca a la singular y característica Mezquita-Catedral de esta Ciudad. A grandes rasgos, el cartel sigue una estética que recuerda a la cartelería de las primeras décadas del siglo pasado. Realizado en técnica mixta sobre tabla con unas dimensiones de 120 x 60 cm, a nivel estilístico encontramos una simbiosis entre el modernismo palpable en la totalidad de la obra salvo en la efigie Mariana que presenta trazas impresionistas».

Un cartel que, más allá del legítimo gusto personal derivado de la opinión subjetiva de cada cual, logra lo que todo cartel ha de conseguir, que se hable de él, y a fe que el cartel de Abraham Ceada lo ha logrado.