El cierre inmediato de San Julián obliga a la Hiniesta a reorganizar su sede y su salida procesional

La decisión adoptada por Palacio de clausurar con carácter urgente la iglesia de San Julián ha activado un escenario excepcional para las hermandades que allí reciben culto. La medida, motivada por el riesgo estructural detectado en el templo, fuerza a la Hermandad de la Hiniesta a abandonar de manera inminente su sede canónica y a reorganizar tanto sus cultos como su estación de penitencia del próximo Domingo de Ramos.

Según avanzó El Llamador en la noche del viernes, la corporación del Domingo de Ramos se trasladará a la iglesia de Santa Marina mientras se prolonguen los trabajos de restauración, siendo desde este templo desde donde realizará su estación de penitencia, con salida prevista por la calle San Luis.

Riesgo de desprendimientos y aceleración de las obras previstas

Las intervenciones proyectadas en San Julián, tanto en el interior como en el exterior del edificio, han sido adelantadas de forma imprevista tras detectarse un empeoramiento del estado de la techumbre, con peligro de desprendimientos. Esta situación, que ya había generado inquietud entre el párroco y los fieles, se ha visto agravada por las intensas lluvias y los fuertes vientos de las últimas semanas, precipitando una decisión que inicialmente se contemplaba para después de la Semana Santa.

El cierre del templo se producirá tras la finalización del besamanos de la Virgen de la Hiniesta Dolorosa y una vez que el Cristo de la Buena Muerte participe en el Vía Crucis de las Cofradías del próximo lunes, evitando así la suspensión de actos ya programados.

Advertencias previas y cambio forzado de calendario

El párroco de San Julián y director espiritual de la Hiniesta, Amador Domínguez, ya había informado a los hermanos durante el cabildo de salida de la existencia de unas obras necesarias en el templo, aunque entonces no se manejaban fechas concretas y se confiaba en que no afectaran al normal desarrollo de los cultos ni a la estación de penitencia. Sin embargo, la evolución negativa del estado del edificio ha obligado a modificar por completo esa previsión inicial.

El principal temor residía en que las grandes concentraciones de fieles, especialmente las previstas para el Domingo de Ramos, pusieran en riesgo la seguridad de los asistentes, motivo determinante para ejecutar el cierre inmediato.

Traslados, cultos y precedentes históricos

De este modo, los titulares de la Hiniesta serán trasladados a Santa Marina, templo que ya acogió recientemente a otras corporaciones durante procesos similares de restauración. No obstante, el septenario en honor de la dolorosa se celebrará en la iglesia del convento de Santa Isabel, debido a la coincidencia con los cultos de la Hermandad de la Resurrección.

La estación de penitencia del Domingo de Ramos se desarrollará desde Santa Marina, una circunstancia que no resulta inédita, ya que la corporación realizó su salida desde este mismo enclave a comienzos de la década de 1990, cuando San Julián permaneció cerrado durante cinco años por unas obras de gran calado.

Reubicación de otras hermandades y alcance económico de la intervención

La reorganización afecta igualmente a otras corporaciones. La Hermandad de la Virgen del Rosario pasará a recibir culto en la parroquia de San Marcos, mientras que la Hermandad de la Resurrección ha mostrado su plena disposición a colaborar, facilitando espacios y apoyo logístico ante una situación sobrevenida a poco más de un mes de la Semana Santa.

La restauración prevista tendrá un coste estimado de 600.000 euros, de los cuales 300.000 serán aportados por la Archidiócesis de Sevilla, mientras que la cantidad restante corresponderá a la parroquia. Aunque no se han concretado plazos, se prevé que el cierre de San Julián se prolongue durante varios meses, periodo en el que la Hermandad de la Hiniesta permanecerá establecida en Santa Marina.