El Cirineo | Ahora hay que votar

El próximo 25 de junio se abrirá una nueva etapa en el seno de la Agrupación de Cofradías de Córdoba, tras el mandato en el que Olga Caballero ha ejercido la presidencia del organismo. Un mandato marcado por importantes éxitos, esencialmente en el ámbito económico, y por acontecimientos menos positivos (los estatutos no aprobados, el rechazo a la incorporación a la Agrupación de dos hermandades, la gestión del affaire Presentación al Pueblo y lo sucedido el pasado Martes Santo, básicamente) algunos de ellos amplificados artificialmente por cierto sector de la prensa, que se ha debido dar de bruces con la realidad al comprobar que el regreso que tanto anhelaba no se producirá, al menos a corto plazo, por la incapacidad de materializar una candidatura alternativa a la que encabeza Manuel Murillo.

Les voy a ser muy sincero. La candidatura tiene muy buena pinta, por muchos factores. El primero de ellos, por lo que suman las nuevas incorporaciones al máximo órgano de representación de las cofradías cordobesas. Me gustan los nuevos fichajes. Se trata de personas preparadas, con la ilusión de hacer las cosas de otro modo, con experiencia, con talante y educación, con respeto a quien se sienta frente a ellos y con muchas ganas de trabajar. Condiciones que contrastan sobremanera con las que tenían algunos de quienes se han quedado sin silla, que andan rabiando por las esquinas, (repito, algunos) por quedarse sin su cuota de poder. De modo que la candidatura tiene muy buena pinta por lo que suma y por lo que resta. Suma incorporaciones con una gran capacidad en diversos ámbitos y resta malos modos, incapacidad, falta de preparación y, en determinados casos, muy poquitas ganas de trabajar. Y, por si fuera poco, conserva a los mejores elementos de la junta cuyo mandato ahora termina.

Todo ello, además, encabezado por un candidato que goza del respeto de buena parte del mundo cofrade y político, que tiene una incuestionable formación, personal, profesional y cofrade, y que ha tenido la inteligencia de rodearse de un núcleo duro sencillamente excepcional, o así me lo parece. Un grupo humano al que, si se deja trabajar, puede sembrar la semilla para que la Semana Santa de Córdoba y el universo de las Glorias crezca exponencialmente. De acuerdo con lo que merece la ciudad de San Rafael. Atrás queda el intento fallido de construir una candidatura alternativa en torno (a la cara o a escondidas) a la misma persona que había elegido a la mayor parte de quienes Murillo ha sabido dejar en la cuneta. De la que nos hemos librado. Y no será que no se lo ha currado. Más de un año de sarao en sarao, despotricando de su antigua compañera, e intentando sumar incautos a su causa, haciéndose determinadas fotitos que olían a precampaña e incluso llegando a decir en público que estaba dispuesto a encabezar una candidatura él mismo -puede que con la intención de que llegase a oídos de terceros- para que el barco naufrague antes de zarpar debe ser muy frustrante. Tanto como constatar que se está más solo que la una, que no hay nadie dispuesto a remar a tu lado, y que tu capacidad de convocatoria se reduce a la nada más absoluta.

Ojo, no todos los que se han quedado fuera eran elementos prescindibles. Algunos han prestado un servicio incuestionable que ya ha terminado. Pero los otros… ay, los otros… los de los malos modos en reuniones, los de los gritos inconcebibles, los de los patéticos intentos de censura, los de la manía persecutoria, los de la ocultación absurda de determinada información como si de un tesoro propio se tratase, los de las filtraciones a los amigos, los que publicaban descripciones con hasta dos días de retraso… en fin, los incompetentes y los impresentables. Esos, tanta paz lleven como descanso dejan. Dicen las malas lenguas que incluso quienes pregonaban ufanos que se iban, con altanería, están llevando muy mal no haber sido incluidos en el grupo de los elegidos, prueba fehaciente de que, como tantas otras cosas que han dicho en los últimos años, tampoco era cierto que no quisieran seguir. Afortunadamente, si nada se tuerce, su tiempo habrá pasado definitivamente y el peso que las cofradías cordobesas se quitan de encima es incalculable.

Todavía esta semana algunos de ellos fueron incapaces de anunciar, a las hermandades citadas en la sede social de la Agrupación de Cofradías, que en la próxima asamblea de hermanos mayores se sometería a su valoración algo tan importante como la ratificación de la incorporación de una hermandad a la nómina del organismo. De ahí que muchos se hayan sorprendido al comprobar que, en la convocatoria, éste era el cuarto de los puntos del orden del día. Por no hablar de la chapuza de colgar el listado con los miembros de la candidatura de Manuel Murillo en el tablón de anuncios de la sede social de la Agrupación de Cofradías, en lugar de difundirlo en la página web y en las redes sociales, que para eso están. Hubiera sido lo normal. Lo lógico. Ya me dirán si «responsables» de esta índole merecen o no seguir. Yo lo tengo clarísimo. Como tengo meridianamente claro que situaciones de este tipo no se deben repetir en el futuro. Y estoy seguro de que así será. Porque nada lamentaría más que el hecho de que la ilusión, que no oculto, se convierta en decepción.

Una de las grandes carencias del equipo de gobierno que concluye ahora su mandato, y de todos los anteriores, es la comunicación. En todas sus vertientes. No es de recibo publicar informaciones oficiales con uno o dos días de retraso cuando ya han sido difundidas por varios medios de comunicación. ¿Publicar la descripción del cartel de Semana Santa dos días después de haber sido desvelado? Ya está bien la broma. No es de recibo que no se emita, vía señal institucional, el pregón de Semana Santa y el de las Glorias. Repito: vía señal institucional, no depositando la confianza en una cadena privada. No es de recibo la ridícula gestión de redes sociales que se ha venido perpetrando en los últimos ejercicios. En general, los doce meses del año pero, en particular, en Semana Santa, cuando es necesario informar, con datos oficiales, de todo lo que está sucediendo y en el momento en el que está sucediendo: salidas, entradas, retrasos, contratiempos, sucesos… El pueblo cofrade tiene que disponer de información en tiempo real proporcionada por la Agrupación de Cofradías en circunstancias como esta. No es tan difícil. Miren lo que se hace en Jerez, Málaga o Sevilla y copienlo. Creo, sinceramente, que podemos estar esperanzados con que estas carencias se subsanen a partir de ahora. Ojalá así sea porque mimbres hay y capacidad para hacerlo, también.

¿Quieren acabar con las filtraciones que tanto molestan a algunos -gobernados, dirigentes y soldados- y que han propiciado episodios tan cómicos en algunas asambleas, incluyendo a personas andando entre los asistentes, observando móviles? Yo tengo la fórmula infalible. Y me comprometo a que, por la parte que nos toca, terminen desde el primer día en el que la nueva Junta de Gobierno tome posesión. Basta con realizar una adecuada gestión con los medios de comunicación. Ser transparente y difundir toda la información de manera diligente a todos los medios. Pero no dos días después sino en el momento en el que la información se produce. Notas de prensa. Embargadas, si es preciso. A todos al mismo tiempo. Se anuncia a los hermanos mayores la imagen elegida para el Vía Crucis y justo en ese momento (no dos horas después, cuando acaba la asamblea) se publica en la web la noticia, que ya tiene que estar preparada, y en las redes sociales de la Agrupación. Y se envía una nota de prensa (que también debe estar ya preparada) a todos los medios de comunicación. Les garantizo que se acaban las filtraciones. No es tan difícil. En otros lugares se hace. ¿No somos capaces aquí? A todos. TODOS. Incluso a quienes algunos pretenden insultar, menospreciándolos, y exigiendo que se les expulse del paraíso, considerándolos de segunda categoría pese a ser los más leídos y cuando son tratados en igualdad de condiciones por ayuntamientos como el de Córdoba o el de Sevilla o por hermandades como la Macarena, la Esperanza de Triana o la Matriz de Almonte.

Tiempo habrá para solucionar todo lo que haya que solucionar de aquí en adelante. Pero que nadie se confíe. Las elecciones hay que ganarlas. Son cincuenta y dos los hermanos mayores que votan y hay que lograr el respaldo, al menos, de la mitad más uno. Que nadie venda la piel del oso antes de cazarlo. Que nadie de por hecha una victoria que hasta que no se produzcan las votaciones no se ha alcanzado. Pregunten lo que pasó en la Santa Faz hace unos meses. Las elecciones hay que ganarlas. No lo pierdan de vista, ni los miembros de esta futura Junta de Gobierno de la Agrupación ni los hermanos mayores que tienen la obligación de ir a votar. Sobre todo aquellos que pretenden apoyar este proyecto. Que vayan. Que no presupongan que el candidato va a recibir el necesario respaldo. Que acudan a votar y voten. Porque está en juego el futuro de las hermandades cordobesas y porque, si por una extraña casualidad, esta candidatura fuese rechazada, (esta magnífica candidatura) quedaría desactivada y dejaría el campo libre, para que otros vinieran, a recuperar el poder perdido y a destrozarlo todo. Ahora hay que votar.