El cirineo | Para salir en La Paz hay que saber a lo que se viene

Creo que el título es suficientemente explícito para que no tenga que enrollarme demasiado ni ser excesivamente barroco. Al grano: quien no esté dispuesto a soportar la bulla, que se quede en su casa. Así de simple. A quien no le guste el estilo de la Paz, que se busque otra cofradía. Pero después de tantos años no le vamos a tolerar a nadie que nos la cambie. Vayamos por partes.

Desde hace décadas, y conozco perfectamente, en primera persona, quién fue el responsable de ello, la Guardia Civil acompaña a los pasos de la Paz por las calles de Córdoba. Durante muchos años fueron voluntarios. Todos eran hermanos y algunos de ellos venían desde distintos puntos de España para salir el Miércoles Santo acompañando a su Cristo y a su Virgen. Y disfrutaban como niños chicos.

Hoy sigue habiendo guardias civiles que acompañan a la cofradía. Algo que me llena de orgullo, porque desde que nací tuve uno en casa y siempre me consideraré hijo del cuerpo. Pero en La Paz hay que exigirles a todos: costaleros, capataces, cortejo, músicos, al diputado mayor de gobierno y al hermano mayor. A todos. Y eso incluye a la Guardia Civil.

Cuando la Paz se convierte en cofradía va arropada en todo momento por una muchedumbre incalculable. Esto es un hecho. Lleva sucediendo muchas décadas y ojalá siga ocurriendo de aquí en adelante. Este Miércoles Santo algunos guardias civiles que iban acompañando a los pasos de la cofradía capuchina se quejaron amargamente de la bulla. «Nos van a aplastar», llegó a exclamar alguno.

Queridos míos, desde el cariño que os tengo, a la Paz se viene aprendido. Y se viene a lo que se viene. Quien pretenda venir a desfilar holgadamente o quien tenga miedito, que salga en otra cofradía. La Paz es la Paz. La Paz es así. Y quien no esté dispuesto a disfrutarla como es, que busque en otro sitio. ¿Será por cofradías? Si llegamos a entrar en Jardines, en todo su apogeo, a alguno le da un parraque.

Por cierto, no se sale uno al servicio en la Catedral cuando el cortejo está en su sitio impertérrito… queda feo y es una falta de respeto.. y si se lleva uniforme, más. Y se postra uno ante el Santísimo (o se cuadra, como sí hizo uno de los guardias del misterio), que para eso salimos las cofradías a la calle. Así que, por favor, quien venga el año que viene, que venga siendo consciente de a lo que viene y, sobre todo, de a dónde viene, desde que se empieza hasta que se acaba. Y si no, que se quede en su casa.

Y esto mismo, la defensa de nuestra idiosincrasia, aplica para quienes llevan las riendas de la hermandad en estos momentos, que llevan dos años haciendo muchas cosas bien y hay que reconocérselo. Pero también hay que criticar aquello que uno entiende que no se hace bien. Cómo ya he dicho, la Paz es la Paz. Tiene sus formas, su estilo, su personalidad. La Paz lleva una fiesta alrededor desde que sale hasta que entra. Y eso incluye la Carrera Oficial. ¿Pero qué narices es eso de no entregar estampitas en Carrera Oficial, cuando se lleva haciendo desde hace años y lo hace todo el mundo? ¿A quién se le ha ocurrido semejante majadería? ¿Queremos convertir a la Paz en algo más triste que el coche del águila?

El reparto de estampitas es una manera maravillosa de enganchar a quienes son el futuro de todo esto, los niños. Una manera de repartir ilusión y expandir la devoción. Y forma parte de todo esto, como ir saludando, porque eso sí lo seguimos haciendo. Y así debe ser. En la Paz hay que ir disfrutando. El Miércoles Santo es un día para disfrutar. Así somos. Ayer me dijo un amigo de otra cofradía: «tu hermandad está a otro nivel, reparten estampitas hasta las mantillas». Y yo le respondí: «como debe ser». Pues al parecer en todas partes menos en Carrera Oficial. Una auténtica barbaridad. A quien corresponda, escuchen y rectifiquen. No nos cambiaron el estilo ni cuando nos enchufaron al infumable coro cantando por las esquinas. ¿Nos lo van a cambiar ahora? Quien quiera salir en una cofradía de ruán ya sabe dónde están. Pero como dice mi madre: «La Paz es la Paz». Y punto.