El Cirineo | Respeto, sí, pero respeto para todos

Pues resulta que al final sí: la Vera Cruz se marcha al Domingo de Ramos. La Junta de Gobierno dio el primer paso y los hermanos, no sin cierta división de opiniones, otorgaron su anuencia a la propuesta, materializada en forma de ratificación, en el cabildo del pasado sábado. Pero no vengo a hablarles de las bondades del Domingo de Ramos frente a las del Lunes Santo o viceversa. Sino de cuestiones adyacentes que muchos parecen haber olvidado a estas alturas. Una de las implicaciones derivadas del cambio de día estriba en el aspecto musical. Una de ellas, ya confirmada y la otra, en vías de estarlo. La Vera Cruz necesitará bandas nuevas la próxima Semana Santa, ya que la Banda de la Esperanza, que ya ha confirmado su desvinculación con la hermandad del Campo de la Verdad con vistas al próximo Domingo de Ramos, acompaña a la dolorosa de la que toma su nombre, la Esperanza cordobesa, la guapa gitana de San Andrés, la Virgen de su hermandad, y la Banda de cornetas y tambores del Rosario de Linares, tiene contrato en Jerez, renovado el pasado 20 de julio, para acompañar a Cristo Rey en su Entrada en Jerusalén.

De este modo, la corporación cordobesa tendrá que buscar nuevamente una banda para acompañar al Señor de los Reyes por las calles de la ciudad califal tras la sonora ruptura con la Banda de la Salud, acaecida en noviembre de 2022, que tras haber firmado con la hermandad cordobesa dos meses antes puso rumbo a Sevilla para acompañar al paso de misterio del Cautivo de San Pablo, lo que propició un auténtico acoso y derribo por parte de recalcitrantes cordobitas (y no cordobitas, al linchamiento se sumaron muchos otros de otras latitudes) que, con el cuchillo entre los dientes, atacaron sin piedad, y de manera ridículamente chauvinista y populista, a la formación musical cordobesa, que no hizo más que lo que hubiesen hecho todas las bandas del mundo si las reclaman para tocar en la Semana Santa de Sevilla. Sí, he dicho todas. Tal vez para curarme en salud y en la creencia de que siempre hay excepciones en la vida, tal vez podría haber dicho: “como hubiese hecho el 99% de las bandas del mundo mundial”… aunque, en fondo pienso que el 100% hubiese obrado de modo idéntico. Aquello fue una auténtica tempestad, injusta y descarnada, incluyendo un comunicado de la hermandad, subrayando su esperanza de que se respetasen “sus derechos y la legalidad vigente” y mostrando su agradecimiento por “las muestras de afecto y apoyo recibidas desde distintos sectores del ámbito cofrade, hermandades y formaciones musicales”.

Y yo me pregunto: ¿qué hubiese pasado si la Banda de la Salud, que tiene un contrato más antiguo con la Hermandad del Amor del Cerro para el Domingo de Ramos hubiese renunciado a tocar en Sevilla para “respetar” el acuerdo alcanzado con la Vera Cruz? ¿Creen que la hermandad cordobesa hubiese dudado un instante a la hora de cambiar su día de salida por el hecho de que la banda hubiera “sacrificado” la posibilidad de tocar en la Semana Santa hispalense para acompañar a la cofradía cordobesa camino de la Santa Iglesia Catedral? Ya les respondo yo: no. Y sería absolutamente legítimo. Porque por encima de la vinculación existente entre una banda y una hermandad, incluso por encima de compromisos de este calado, están aquellas decisiones que implican el propio crecimiento. No olvidemos que una de las cuestiones que la junta de gobierno de la Vera Cruz ha esgrimido para proponer el cambio de día ha sido que con él, la cofradía puede experimentar un crecimiento que se traduzca en un incremento de su cortejo.

Más allá de estar o no de acuerdo con que realizar la estación de penitencia el Domingo de Ramos, en lugar de hacerlo el Lunes Santo, pueda suponer un beneficio de esa índole, el mero hecho de que la hermandad piense que así será, es motivo más que suficiente para que se adopte esta decisión, aunque ello implique la ruptura del contrato vigente tanto con la Banda de la Esperanza, que después de trece años deberá buscar una nueva cofradía con vistas al próximo Lunes Santo, como para la banda linarense, que tendrá que hacer lo propio. Y, por supuesto, casi nadie ha salido a la palestra para incidir en que esta medida perjudica a dos bandas, porque todo el mundo normal entiende que la hermandad debe mirar, en primer lugar por sus propios intereses, poniendo en un segundo plano los intereses del resto de entidades con las que formaliza un acuerdo temporal como el que liga a la corporación con la Banda del Rosario de Linares, renovada el pasado mes de junio, y como el que existía con la Banda de la Salud.

Si la banda del Naranjo se hubiese quedado en Córdoba y hubiese renunciado a la Semana Santa de Sevilla, tal vez para siempre, ahora se vería en la misma tesitura en la que se halla la Banda del Rosario de Linares. Por eso, la próxima vez que suceda algo como lo que ocurrió hace ahora dos años, más de uno debería pararse a pensar, y a valorar los intereses de todas las partes implicadas, no sólo de una, antes de abrir la boca para atacar con saña al que suele ser el eslabón más débil. Porque las hermandades merecen respeto, pero las bandas, también. Y, del mismo modo que es perfectamente legítimo que la Hermandad de la Vera Cruz cambie de día porque entiende que ello reportará beneficios a la cofradía, aunque ello suponga un perjuicio a las bandas con las que mantiene contrato, también lo es que una banda se decante por una opción que considera que supone un crecimiento. Respeto, sí, pero respeto para todos. Que no se le vuelva a olvidar a nadie, que algunos tienen muy mala memoria…