El cirineo | Una nueva prueba de la indigencia moral e intelectual de la extrema izquierda

Hay ocasiones en que la miseria intelectual alcanza cotas tan desoladoras que uno no sabe si reaccionar con indignación o con lástima. El episodio protagonizado por un conocido tuitero de la extrema izquierda, que ha decidido arremeter contra la presencia del Nazareno de Santa María en el hospital Puerta del Mar de Cádiz, es un ejemplo perfecto de esa mezcla de ignorancia supina y odio visceral hacia todo lo que huela a incienso. No estamos ante un debate serio ni ante una reflexión crítica, sino ante el enésimo rebuzno de un personaje que ha hecho de la demagogia bochornosa y el sectarismo gratuito su único modo de hacerse notar en un ecosistema digital que le sirve de altavoz.

Resulta ofensivo y profundamente lamentable que un individuo de estas características aproveche un gesto de consolación espiritual hacia los enfermos, llevado a cabo por la Hermandad de Jesús Nazareno, para embarrarlo con alusiones a la sanidad pública y al presidente de la Junta, Juanma Moreno. Demuestra así un patético desconocimiento de la religiosidad popular andaluza, que ni responde a siglas ni a colores, y que está profundamente enraizada en la identidad colectiva de millones de personas. Quien convierte ese acto en arma arrojadiza política no solo insulta la fe y la tradición de Andalucía, sino que desprecia la importancia vital que la fe puede tener para los más vulnerables. Y lo hace con el aplauso de un rebaño de borregos digitales, incapaces de distinguir una cabra de un campanario, que celebran como focas cada barbaridad que su gurú suelta en 280 caracteres.

Este tipo de actitudes, tan habituales en una cierta izquierda atrincherada en su odio y frustración, revelan una falta de respeto incalculable hacia las raíces de Andalucía. Para ellos, todo aquello que no encaja en su pensamiento único —sea la devoción popular, la Semana Santa, el folclore o cualquier manifestación de fe— debe ser ridiculizado, tratado como un atraso o directamente insultado. Su estrategia es clara: proyectar sobre los demás su incompetencia y su ignorancia, disfrazándola de modernidad crítica. Pero lo único que consiguen es exponer su indigencia moral, su incapacidad para comprender lo que no se ajusta a su dogma ideológico y su nula empatía hacia quienes encuentran en la fe un sostén en la enfermedad o en la adversidad.

La hermandad ha llevado al Nazareno de Cádiz al hospital, no el Partido Popular ni la Junta de Andalucía. Esto, tan simple de entender para cualquier persona con dos dedos de frente, se convierte en un imposible para quienes viven atrapados en su sectarismo. No es política: es fe, es consuelo, es tradición, es cultura viva. Y el que no lo entienda, más que criticar, lo que hace es retratarse.