El Cirio | Capataces

A mis años, tengo claro ya de que si ha habido una parte en el que las cofradías han evolucionado a mejor ha sido en elegancia a la hora de llevar los pasos. Otra cosa distinta es la capacidad de sufrimiento del costalero.
Los costaleros antiguos y duros como la piedra desaparecieron a excepción de raros casos que cuando aparece se lo rifan los hombres de negro.

Cuando los pasos dan jabón es necesaria esa casta del costalero de toda la vida para salvar el cuello del responsable. Toda esta evolución la propicia fundamentalmente una hornadas de nuevos capataces que le dan realce a los pasos y comienzan a trabajar con relevos para que las carreras sean más sosegadas.

Acompaña a esta misma filosofía de trabajar y comienzan a aportarle a los palios un estilo elegantísimo. A partir de ahí, cada capataz va formando su propio estilo. A pesar de la juventud de muchos de ellos, conocen profundamente el trabajo, saben igualar a sus hombres a la perfección y ofrecen a cada cofradía el estilo que las juntas proponen.
Las cuadrillas poco a poco van creciendo y hoy en día sacar un paso nada tiene que ver con épocas en las que el único relevo que tenías era de mármol a mármol.

Por tanto, no hay más remedio que felicitar a todos los que están al frente ya que hoy es extraño que un hombre se haga responsable de una cofradía y no sepa los entresijos de este mundo. Aunque como en todo hay lamentables excepciones.

Aquellos años de los profesionales fueron románticos y necesarios. Así como las décadas de los hermanos costaleros. Ahora toca un tiempo en el que se cuida más el estilo que la Fe.