La semana pasada en nuestro El Cirio hablamos de que estábamos perdiendo el norte con tanta extraordinaria. Y el norte ya se ha perdido. Hemos comprobado como está semana Palacio denegaba la Salida Extraordinaria del Señor del Soberano Poder de la Hermandad trianera de San Gonzalo.
Está claro que yo veo muy justa la decisión, porque para mí un cincuentenario no es motivo para echarse a la calle. ¿Qué veo injusto? Pues que San Gonzalo paga los platos rotos de tanta extraordinaria en Sevilla. Y esperemos que esté criterio lo siga teniendo Palacio con todas las Hermandades y cuando digo todas, son todas.
Yo, la verdad es que no soy muy amigo de extraordinarias, pero las puedo ver lógicas cuando se cumplan aniversarios centenarios, pero no, como hemos visto en Córdoba, «festivales» de pasos en la calle, celebrando 25 años y sin apenas cortejo. O Cofradías de esas que se dan golpes de pecho por ser grandes hermandades e inventarse una extraordinaria porque la Virgen cumplía 70 años, y todo porque el Hermano Mayor de turno, quería tener una extraordinaria en su mandato.
Ejemplos como estos podríamos poner muchos. ¿Pero sabéis una cosa? Los obispados tienen mucha culpa por permitir tanto. Pero claro, en el caso de Córdoba no tienen más remedio que permitir, porque a veces es la misma Diócesis la que incita a hacer una extraordinaria o una magna.
En definitiva, que como hemos dicho al principio, el norte se perdió y San Gonzalo pagó los platos rotos.





