La semana pasada hablábamos de que no se lleva vestir la túnica cuando llegas a una edad. Esta semana retomamos el tema y me preguntó ¿cuál es la solución?. Está claro que las cofradías tienen que volver a sus raíces. No fueron creadas para sacar grandes «barcos» o pasos dentro de un cortejo de estilo barroco, porque este no es nuestro fin principal, este debe de ser la culminación de todo pero no el fin. Las cofradías se crearon y deben de ser lugares donde personas de todo estilo social se unían en lazos de hermandad y mutua ayuda, para apoyarnos los unos a los otros.
Las cofradías nacieron para ayudar al enfermo y necesitado, y no solo a necesidades económicas como por desgracia ha derivado hoy en día. Porque está claro que dar una cantidad determinada anualmente no solucionamos el problema; tenemos que estar a pie de calle, paternos nuestros barrios y nuestras calles y conocer a nuestros vecinos, saber quien está pasando alguna necesidad. Las Cofradías debemos de ser un instrumento social, en nuestros barrios, feligresías, etc….
Luego, la salida procesional será la culminación de esta labor. Y tal vez nos preguntamos ¿cómo podemos a llegar a ser ese instrumento social? Pues hay que tener claro una cosa y es que tenemos que ser conscientes donde nos movemos. Las Hermandades estamos en una sociedad en la que la religión no se lleva. Hoy en día la religión no se impone, se propone. La enseñanza religiosa ya no es obligatoria y por eso hay niños en nuestra sociedad que desconocen lo más básico de nuestra fe.
Por ello hoy más que nunca, se hace necesaria una formación, pero una formación cristiana y cofrade. Donde inculquemos la fraternidad, la caridad, nuestra historia y costumbres, etc. La formación debe ser una opción que tomemos libremente y no una imposición, ya que eso no tendría buenos resultados. Mírese las catequesis obligatorias de Confirmación¿donde acaban esos jóvenes? Lejos de las parroquias.
La formación en las Cofradías es necesaria y aun más para la gente que ocupa cargos de Junta de Gobierno, porque estos deben ser modelo de fe cristiana en medio de la sociedad, pero indicó, con unos planes adaptados a nuestra realidad y está claro, siempre entendiendo la formación como una opción, nunca como una obligación.
Una vez entendidos estos fines principales y con una buena formación, la salida procesional será el culmen de todo un año de vida en comunidad de amor y fraternidad. Y será con un ambiente en el que se entenderá nuestra forma de vivir la pasión, muerte y resurrección de Jesús, ya que los andaluces hemos sabido como nadie comprender que ese Dios que carga con nuestros pecados, es el mismo que resucita todos los Domingos en nuestro corazón, para llenar nuestras vidas de Paz y Esperanza. Y nadie como nosotros ha sabido ver mejor a María como nuestra Madre del Cielo, por eso la llamamos Reina, y todo nos parece poco para Ella.
Ojalá nuestras Cofradías lleguen a ser lo que en estas tres sesiónes de opinión hemos hablado y así nuestras Cofradías tengan sentido.





