Felices sean aquellos cofrades que tienen como pareja a una persona cofrade, porque os será la vida más fácil, jajajaja. Felices quienes tienen esa “media naranja” que aun cansado y deseando tumbarte en el sofá tras una dura jornada “cofrade” te anima (te obliga, para qué engañarnos) a ver la recogida de la Agonia a esas horas, donde el cuerpo ve sillones, de esos que dan masajes, en pivotes, jajajaja.
Porque si a tu pareja le gusta hablar de cofradías o de Semana Santa más allá de 30 segundos y no te cambia de conversación porque le aburre, y habláis hasta de la forma de andar del Cristo del Vía Crucis, cuidala, por favor, jajajajaja.
Si tu pareja elige ver vídeos de todas las hermandades pasando por el Triunfo con sonido ambiente antes que cualquier programa de Antena 3, mímala, y sí, puedes llorar tranquilo de emoción. Si tu pareja te dice: “vamos a cambiarnos de acera que en el otro lado cae la cara del Caido”, pídele mañana que se case contigo.
Si tu pareja te trae una lata de Coca Cola fresquita y un bocata de tortilla nada más acabar tu Estación de Penitencia. Pufff, estate atento que puedes llegar otro cofrade y quitartela Si tu pareja prefiere escuchar en el coche las Marchas de Rosario de Cádiz antes que los 40 principales, es de nota, ehhh. Si tu pareja sabe como llegar a los sitios gracias a las iglesias de la zona, te ahorrarás muchos datos gastados en Google Maps.
Porque, señores, no hay nada mejor para un cofrade que tener una pareja más cofrade aun. Pocos somos los afortunados, y a los que no tienen esa suerte, no pasa nada, aun estáis a tiempo de arreglarlo, lo mismo podéis crear un Tinder Cofrade y ya tenéis la solución, jajajaja.





