Adentrados ya en un nuevo verano, los equipos de mayordomía y trabajo de las diferentes vocalías de nuestras Cofradías, se toman un relativo descanso merecido por todo el trabajo realizado durante el curso.
Muchas veces no vemos el tiempo dedicado por parte de esas personas que dedican su tiempo personal entregándose de manera gratuita a su cofradía. Y es que detrás de esos candelabros que brillan, de esa chicotá impresionante en el Triunfo, de ese Vía Crucis tan espiritual, de esa Cruz de Mayo tan bonita, de esa Recogida de alimentos que tan bien viene a las Cáritas Parroquiales, o de esa visita a personas mayores…. horas de trabajo que posibilitan alcanzar lo extraordinario, o al menos intentarlo. Todo ello no es casual. Lógicamente todo esto se logra porque hay muchas personas trabajando en cada vocalía y siempre una persona que guía a cada equipo, con un compromiso inquebrantable para con su cofradía y sus hermanos.
No sería coherente tener un cargo y no asumir lo jurado ante tus Titulares, o pasar de puntillas haciendo lo mínimo y no dar todo de tí.
Pero bueno, este último tema sería otro debate, pero aquí quiero hablar de lo bueno, del que está a la altura de lo que se ha comprometido, y ponerlo en valor y darle su importancia , porque lo que hacen las cofradías, no es para nada sencillo.
No todo el mundo vale para un puesto de responsabilidad y por lo qué es importante cuidar a quiénes son capaces de ello, porque a su vez ellos, son los que cuidan a los que están en su equipo, a cada uno de los suyos, son quiénes con su buen hacer y su dedicación aseguran la buena gestión de un grupo humano haciendo que permanezca unido para lograr todo lo que se propongan…
Seguirá…





