Para todos los amantes de los animales. El 17 de enero se celebró el llamado día de San Antón, el patrón de los animales. Una fiesta única en la que nuestros compañeros que tanto nos acompañan en nuestra vida son los protagonistas. Un gesto que denota un amor incondicional hacia los mejores amigos del hombre. Sin embargo, ¿cuál es el origen detrás de esta celebración tan peculiar?
Esta tradición, como muchas otras de la cultura española, está arraigada al cristianismo y su tan conocido santoral. Si nos remontamos al nacimiento de este santo, hemos de centrarnos en la figura de San Antonio Abad. Este personaje nació en Egipto en el siglo III y cuenta la leyenda que centro su vida en el ascetismo acompañado de criaturas salvajes, de ahí su estrecha relación con los animales. Además, la conexión de este con la naturaleza era otro de los factores que le acercaban a este mundo salvaje. Su consideración por la vida de los animales era otro de los ejemplos divinos de la creación de Dios.
Por eso hoy se me ha venido a la mente hablando de animales, de los animales que hay en nuestras Cofradías. Pero no asustaros los animales de los que hoy les hablo, son aquellas especies animales tan presentes en nuestras cofradías, de animalitos, que como decía Gloria Fuertes, «…esto es pa los niños», y es que para entender, disfrutar con y ver nuestra Semana Santa hay que hacerlo con ojos de niños. De los animales humanos de las Cofradías ya hablaré otro día, que por cierto hay muchos.
Todos tenemos en mente, formando parte de nuestros recuerdos más entrañables, la singular y tan esperada estampa de la Borriquita, o el antiguo caballo del Prendimiento. Pero resulta que existen más animales, a lo largo y ancho de nuestras cofradías en la calle, que hacen que despierten la curiosidad en pequeños y mayores.
De la borriquita al caballo de la Paz, del pelícano que recientemente lleva el Cristo del Amor, al gallo que lleva el paso de misterio de la Bondad. De la loba que lleva el Sillón de Pilatos de la Sangre al Águila que lleva el sillón de Pilatos de la Sentencia, de la paloma del Espíritu Santo en numerosos ornamentos cofrades, al Cordero Pascual. Del león con San Marcos al toro con San Lucas que junto al águila con San Juan se representa en numerosos pasos de Cristo.
Son nuestros animales cofrades, presentes en nuestras calles con nuestras hermandades. Las mismas que siempre despiertan nuestra simpatía, nuestra curiosidad y qué muchas veces pasan desapercibidos a nuestros ojos.





