El cirio | Mi fe no es un juego

Parte del mensaje publicado por las Penas de Santiago sobre los JJ.OO.

En estos momentos que son convulsos, donde está de moda ofender a los católicos y mofarse de nuestros rezos, cultos, procesiones y religión en pro de un falso «progresismo» intolerante e intransigente, nos tenemos que unir más que nunca y defender nuestra fe, sin miedos y sin complejos. Ahora ha sido la mofa hacia la Santa Cena, en la ceremonia inaugural de los JJ. OO. de París 2024. Qué casualidad que siempre las mofas sean a la misma creencia.

Ahora más que nunca, debemos ser cristianos comprometidos en todo momento, en casa, trabajando, con los amigos, los jóvenes en sus estudios, y sobre todo ahora que es cuando lo religioso se quiere excluir a la vida privada en una sociedad que no confía y se ríe de Dios y de todo lo religioso. 

El cofrade debe dar testimonio de su fe con su ejemplo (al momento de yo escribir este artículo de opinión solo la Hermandad del Nazareno y de las Penas de Santiago habían mostrado su repulsa) dando testimonio de su fidelidad a Dios, siendo misionero en el mundo de hoy en día, sin perturbaciones, como dice el Papa Francisco en esta sociedad fuertemente marcada por la secularización nos animemos a estar presentes en la vida pública, en todos los ámbitos donde la causa sea el hombre o la mujer.

Pues esta lucha que sólo nos hará más fuertes, como repuesta a la vergüenza, al desatino, y a la falta de pudor y respeto, que sólo porque Jesús es amor, alguien se atreve a manchar su mensaje; riéndose de un momento tan importante como la institución de lo más grande y sagrado que tiene el cristiano, la Eucaristía. 

Sin más ánimo que solo ofender o ser protagonista de un pobre y lamentable espectáculo o exhibir la falta del más elemental, que es el sentido de la propia dignidad de quien lo hacía y la infecta indiferencia o burla de quienes, complacida o temerosamente, lo veían.

«Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen».