El Cirio | Reflexiones de verano (I)

mayo cofradías

Hoy, ordenando el maletín del trabajo, me he topado con el cuaderno que me llevé este verano a las vacaciones. En él, con la brisa fresca de la costa gaditana, que es única para despejar el coco y ver el horizonte más claro, escribí una serie de reflexiones que os iré explicando en estas semanas.

Mirad, es lo que pasa cuando te pones filosófico y empiezas a reflexionar sobre las Hermandades. Y piensas en la «vida de Hermandad» y te miras a tí mismo, que descubres que se trata, a veces, de un equipaje mas vacío que lleno de experiencias beneficiosas para nuestra vida cristiana.

La «vida de Hermandad» no deja de ser, en muchos casos, más que un puñado de instantes felices junto a amigos, al igual que podríamos tener en cualquier asociación cultural o deportiva de nuestra Ciudad.

El profeta Isaías dice «el páramo será un estanque, lo reseco, un manantial», al igual que algún dia también la vida de toda la humanidad será un gozo. ¿Pero cuándo? Muchas veces, he llegado a pensar si mi pertenencia en la Cofradía me sirve para algo, y si le sirve para algo a alguien. Siempre habrá quien cuente la historia según su vida.

Entiendo, y veo necesario, que una hermandad organice unos cultos en honor a Cristo y su bendita Madre, y una procesión que, muchas veces, solo sirve para cumplir con una tradición y colaborar en el éxito de una fiesta folclórica.

Es verdad, que parece que va creciendo dentro de nuestras corporaciones la formación y la caridad, pero, como he dicho anteriormente, muchas veces no es más que lo necesario para justificar y justificarse, sin involucrarse en lo más mínimo en las propuestas. Es decir, mucho ruido para pocas nueces.

¿Y qué os digo? ¿Que el prójimo es lo prioritario en las hermandades? ¿Que los cultos internos atraen más que un bacalao super bordado? ¿Que el presupuesto en obra social está equlibrado con el de la salida procesional? ¿Que interesa más formar al hermano en la fe católica que en tener el mejor paso? ¿Que lo espiritual está por encima de costaleros e inversiones materiales? Por desgracia, hay muchos cofrades que a estas preguntas contestarían en todo lo segundo. Y otros contestarían lo primero, pero seguramente sin mirar la realidad de frente, y por quedar bien, ya que no le interesa lo más mínimo encontrar un sentido más profundo a su existencia en la Hermandad.

Y ya os digo, nos va a ir muy mal, si nos aferramos a este pensamiento y actuación y no le damos el verdadero sentido a la pertenencia a la Hermandad y a la viviencia de «vida de Hermandad». Si no cambiamos, seguiremos alimentando una autoextincion desde dentro que tendrá un final muy incierto.

En las hermandades todo parece que es, pero realmente no es. Y para que sea lo que parece es tan fácil como abrir y leer el Evangelio de vez en cuando y llevarlo a la práctica, pero siempre desde el corazón. Y claramente hacer lo que nos dijo Aquél que llevó el Amor por bandera.

Es verdad, que también hay que reconocer, que cada vez poco a poco hay más cofrades, que su «vida de Hermandad» es su estilo de vida cristiana, llevando el Evangelio y sus enseñanzas como su modelo de actuación.

Pero se necesitan más cofrades que se enamoren de verdad de Jesús y lo tomen como modelo de vida, sin miedo a nada, porque mirad si Fue tan clara su denuncia que terminó clavado en una Cruz y muriendo por todos nosotros.

Seguiré…