El Consejo no funciona

Durante el próximo mes y medio, Sevilla vivirá a las cofradías como si de la Semana Santa se tratase. Y lo hará gracias a salidas extraordinarias (como la de La Estrella con motivo del aniversario de su coronación), que desembocarán en la Magna que clausurará el Congreso Internacional de Hermandades.

Un acontecimiento, ese último, que hace poco más de un mes, sirvió para retratar al Consejo, debido al cambio parcial del itinerario común que habrá en esa esperada jornada. El Ayuntamiento (o sus organismos técnicos) impusieron -bajo supuestos criterios de seguridad- modificaciones que, a la postre y pese a las reuniones, se han impuesto sobre el recorrido inicialmente previsto.

A ello hay que sumar la filtración de los horarios de la Magna, que dio que pensar que desde la institución podría haber un presunto trato de favor hacia medios afines. Aunque más allá del hecho puntual, lo que supuso fue una imagen poco formal del organismo que representa y dirige Francisco Vélez (Paco para los amigos).

Pero esa supuesta falta de altura institucional pareció más evidente con la cuestión de la subvención. El Consejo, de nuevo, filtró presuntamente la idea de igualar la ayuda a las hermandades de vísperas con las penitenciales y el pleno de finales de septiembre resultó un desastre, pese a la labor informativa y pedagógica previa. 

La derrota fue contundente, con medio centenar de votos en contra, y, posteriormente, Vélez trató -de nuevo presuntamente- de escurrir el bulto en un programa televisivo, apelando a la creación de una comisión o mesa de trabajo, lo que equivale -como casi cualquiera aventura- a que no se va a llegar a nada. Ante todo ello surge la pregunta ¿Funciona el Consejo?