El paso 21 de marzo, los hermanos de la Hermandad de Los Estudiantes aprobaron en Cabildo General Extraordinario que el conocido y contrastado restaurador sevillano Pedro Manzano realice una intervención de carácter conservativa al Cristo de la Buena Muerte a partir de este mes de septiembre. Un respaldo concedido tras la exposición del informe sobre el estado de conservación del crucificado que ha sido realizado por el propio Manzano.
Una noticia que llegabs apenas unas horas después de hacerse público qué la Comisión Provincial de Patrimonio, enmarcada dentro de la Delegación Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía en Sevilla, había dado luz verde al proyecto presentado por la hermandad de los Estudiantes sobre la restauración del Santísima Cristo de la Buena Muerte, singular obra salida de la gubia de Juan de Mesa en 1620. Se trata de una talla perteneciente a la Universidad de Sevilla. En cumplimiento de este mandato el Cristo será retirado del culto este domingo.
La intervención tiene dos líneas de actuación. Por un lado, la conservación, que tiene como finalidad eliminar los daños existentes a nivel estructural y funcional; y por otro, la aplicación de tratamientos de restauración que contribuyan a la restitución material y presentación estética de la imagen. Para ello, se recomienda la fundación de una comisión encargada del seguimiento de los trabajos de restauración, así como de la toma de decisiones a adoptar en cierto momento si se estimase oportuno.

El crucificado pertenecía antaño a una congregación de sacerdotes de la Iglesia de la Anunciación, perteneciente hasta el siglo XVIII a la Compañía de Jesús, cuando fue convertida en la capilla de la Universidad de Sevilla. No será hasta 1966 cuando el Cristo de la Buena Muerte pase a su actual sede canónica, pues la institución hispalense decidió trasladarse a la antigua Real Fábrica de Tabacos, acordando también la hermandad de los Estudiantes este cambio.
Por otro lado, la Comisión Provincial de Patrimonio también ha aceptado el proyecto de conservación y restauración del retablo del Cristo de la Caridad de la Iglesia de San Jorge, del Hospital de la Caridad. Se trata de un retablo barroco en madera tallada, dorada y policromada, obra de Bernardo Simón de Pineda en 1673. La talla del Cristo y de los cuatro ángeles pasionarios del altar son obra de Pedro Roldán. Esta intervención consiste en intervenir únicamente en el retablo, pues las cinco esculturas han sido restauradas recientemente, si bien se someterán a una revisión de su estado de conservación y a la eliminación del polvo. Respecto al retablo, se consolidará y estabilizará su estructura, su base de preparación, dorados, policromías y capas pictóricas, devolviendo los valores estéticos originales que aún se encuentran presentes en él.





