El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

El curso del Consejo, del éxito de «In nomine Dei» a la muestra menos vista en su historia

Próximo a finalizar el curso es hora de hacer balance de cómo ha sido la gestión del actual Consejo de hermandades y cofradías en unos tiempos donde le ha tocado lidiar con la ausencia de cortejos procesionales por segundo año consecutivo, y esperemos que el último.

Un perfil más bien bajo, una presencia que se ha visto reducida al no haber imágenes en las calles, lo que ha supuesto que haya mermado también la representación del mismo. Sus puntos fuertes han sido la gestión de las exposiciones que hemos disfrutado la pasada Cuaresma. Desde «In nomine Dei» hasta «Escenas de Pasión. Misterios de Sevilla», que bien han merecido el beneplácito de los asistentes, nadie puede decir que no ha sido un acierto cómo el Consejo se ha esforzado para mostrar lo mejor de nuestra celebración más universal. Pero a medida que han ido pasando las hojas del calendario las actividades organizadas por el mismo han ido pasando a un segundo plano.

Cuando comenzó el actual curso y antes de hacer las maletas camino de la costa, uno recuerda las informaciones sobre las distintas muestras que iban llegando con cuentagotas. Con ganas de Semana Santa al menos pudimos contemplar en el Casino de la Exposición las imágenes secundarias de cerca, porque, al contrario de los enseres en la montada en la sede de la Fundación Cajasol, donde muchos permanecen expuestos en museos de las corporaciones y en casas de hermandad, la mayoría de las imágenes secundarias permanecen envueltas en sábanas esperando ser desprovistas de ellas y subidas al paso. Observamos cómo hay imágenes de una calidad indudable pero que otras bien merecen que las juntas de gobierno se reúnan para apostar por subir el nivel.

En mayo esperamos la jornada de puertas abiertas de las glorias, que resultó no contar con el respaldo del público. A pesar de que desde el Consejo se congratulase por la acogida, la realidad fue más bien otra. Porque no hubo colas, las aglomeraciones brillaron por su ausencia, algunos templos tenían el trasiego de un día normal… Pero en San Gregorio pensaban otra cosa. Igual haber dado una vuelta por los distintos espacios habría bastado para palpar la respuesta del público. Eso sí, las hermandades de Santa Ana bien habrían merecido un reconocimiento público por volcarse como lo hicieron, sobre todo la Pastora de Triana que se convirtió en una visita que no podía dejarse pasar por alto.

El Consejo termina sus actividades con una muestra fotográfica organizada en su sede cerca de la Puerta de Jerez sobre los Corpus de las sacramentales. Instantáneas de José Javier Comas (padre e hijo), y Manuel Jesús Rodríguez Rechi. Por allí ha habido días que nadie se ha acercado. Bien es cierto que las sacramentales no despiertan el mismo interés (tristemente) que las glorias o penitenciales pero tampoco el lugar escogido para ello es entendido por el cofrade como un espacio a visitar a la hora de organizar muestras, como por ejemplo se ha convertido el Ayuntamiento, cuya cita con el gremio de arte sacro en Cuaresma va ganando adeptos.

Según me comentan, en San Gregorio han visto una escasez de público que no imaginaban a la hora de aunar esfuerzos para que el cofrade y público en general descubriese la riqueza de las sacramentales. Hasta algunos miembros destacados llegaron a preguntarse si es cierto que se había organizado. Tampoco el Consejo ha recibido el espaldarazo suficiente en sus jornadas sacramentales, ¡qué tristeza! Algunos no caen en la cuenta de lo que implica tener tal carácter. Ni parecen conocer el significado de Dios presente a través de la eucaristía.

Se acaba otro año sin procesiones. Y parece ser que sin haber al menos iniciado los contactos para la Semana Santa del que viene. ¿Acaso no han tenido tiempo? ¿A qué esperan? Conocemos candidatos para las elecciones y en el Ayuntamiento esperando que desde el Consejo muevan ficha.

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