El detalle inolvidable del Carmen de Puerta Nueva con Humildad y Paciencia

Este sábado 13 de octubre, que pasará a la historia de la Hermandad de la Paz y Esperanza, extremadamente desbordante, en lo que al número de imágenes para el recuerdo que propició. Uno de estos instantes para almacenar en la memoria colectiva, tanto de los miembros de la Corporación capuchina como en la de los hermanos del Carmen de Puerta Nueva, tuvo lugar a las puertas del hogar de la Reina Carmelita. Allí, la imagen letífica salió al atrio para recibir y honrar a su hijo luciendo en el pecherín la insignia de la Hermandad del Miércoles Santo. 

Cabe recordar la histórica vinculación entre ambas corporaciones labrada allá por el año 1997, cuando en el mes de enero el convento del Santo Ángel fue objeto de una profunda y necesaria restauración que obligó a la hermandad de la Paz y Esperanza a buscar un hogar alternativo para sus Benditos Titulares. Tras sopesar diversas opciones, la decisión fue trasladar el culto a la Iglesia conventual del Carmen Calzado (el Carmen de Puerta Nueva).

Allí, frente a la mirada de la Virgen del Carmen, en el pequeño ara que existe al pie del altar mayor, recibieron culto durante el invierno Ntro. Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y Ntra. Sra. de la Paz y Esperanza. Allí tuvieron lugar también los cultos cuaresmales en honor al Señor. Y allí, aprendimos a tener nuestra segunda casa para siempre. La semana previa al Viernes de Dolores del mismo año se produjo el regreso a Capuchinos.

A raÍz de aquel hecho histórico, que ha supuesto la única vez que ambas imágenes han abandonado Capuchinos desde 1940 (el Señor jamás había salido de Capuchinos) se incorporó al cortejo penitencial de la cofradía el estandarte de la hermandad del Carmen. Del mismo modo, una representación de la hermandad de la Paz acompañó hasta el año 2006 a la Virgen del Carmen en su salida. Inexplicablemente esta tradición se truncó a partir de entonces.