La Semana Santa es una mezcolanza de aromas de sonidos e imágenes que se atrincheran entre nuestros momentos vividos para pasar a formar parte del recuerdo, aunque la emoción sensorial late en el pecho con una punzada fuerte. Queda lo que no pudo ser, pero lo que fue resurge con luz propia. La hilera de marchas ininterrumpidas tras el Señor del Perdón, el compás elegante que acompaña a Jesús Rescatado o la melodía que mece a las Angustias. En esos recuerdos laten los sones de la Banda de la Coronación de Espinas.
Otro recuerdo, más lejano, pero tal vez más fuerte, se halla perenne en quienes formaron parte del mismo. Corría el año de 2004, entonces no había redes sociales, pero no hacia falta con el boca a boca. Para la Magna que se celebró en Sevilla, la Hermandad de San Gonzalo buscaba a una banda que se asemejase a Cigarreras. Una semejanza que se ha vuelto a evidenciar hace apenas unos días en la Axerquía. «Es el estilo más difícil» -contaban y cuentan los miembros de Coronación-. Y la cofradía pensó en Coronación de Espinas para acompañar al Soberano Poder. Así, Coronación se convirtió en la primera Banda de Córdoba en acompañar a una imagen de Sevilla.
Las expectativas estaban en lo más alto. Había dudas que, tras un concierto previo quedaron absolutamente disipadas. Y llegó el día en que Sevilla escuchó los sones de San Antonio de Padua. La formación se acercaba a su primera década de existencia y encontró en este momento uno de sus puntos álgidos que marcaron su futuro. Tras cada marcha de esa jornada, tras cada solo que interpretaba Ángel Guirao, se estaba escribiendo una historia de música, de marchas que se construyen al calor del tiempo, siempre presente, siempre en el recuerdo.
Coronación ya había publicado su primer disco. Pero decidieron no interpretar ninguna de las marchas grabadas porque no era el momento. Sin embargo, justo antes de finalizar la procesión, se produjo uno de esos momentos que se tatúan como fuego en el alma. San Gonzalo entra en su templo y se mantienen las puertas abiertas. La formación cordobesa entonó «Te coronaron de Espinas». Las emociones fluyeron con la naturalidad propia de cuanto brota del corazón. En ese momento, una banda de Córdoba escribió un capítulo brillante de su historia en el mismísimo corazón de la Sevilla Cofrade.





