El día que cambió el tono de la Iglesia en Córdoba

Crónica | Jesús Fernández ya es obispo de Córdoba: una jornada histórica para la diócesis

Calificar los hechos de “históricos” es demasiado gratuito muchas veces, pero tal vez, solo tal vez, no, con lo que ocurrió este sábado en la diócesis de Córdoba

La llegada de un nuevo obispo, ya de por sí es especial en cada demarcación eclesial, cuando se viene de un episcopado “extenso”, como los quince años que Demetrio Fernández ha estado al frente de la diócesis de Córdoba, hay a quien incluso le cuesta acostumbrase. 

Cuando en la primera misa, la de toma de posesión, se cambia el lenguaje al que el clero y el pueblo fiel han estado amoldados, pues que puede haber cambio se intuye. 

Los conceptos

Las primeras palabras del nuevo obispo de Córdoba, Jesús Fernández, resultaron esclarecedoras para quien guste de leer entre líneas. El pastor se refirió a tres pilares esenciales: una Iglesia sinodal, en la que todos los fieles caminen juntos; una Iglesia ministerial, que valore todos los carismas al servicio del Pueblo de Dios; y una Iglesia en constante misión, capaz de responder con creatividad a los desafíos del presente.

Sinodal, ministerial y misión no son conceptos nuevos en una institución tan antigua como la Iglesia, pero sobre todo el primero, hablan de un espíritu en la línea del anterior Papa. Su nombramiento vino de Francisco y el término sinodal ha sido la palabra de moda en los últimos años. 

En una síntesis reducida al máximo, lo sinodal es la participación de todos los católicos sin exclusiones: desde el papel de los divorciados hasta el de la mujer en la Iglesia, pasando por otras situaciones que aunque en la sociedad occidental estén asumidas, en el resto del mundo y en la Santa Madre Iglesia, no. Está por ver si esa sinodalidad, como ya ocurrió con su antecesor, se reduce al arbitrio del párroco de turno y a cuestionarios rellenados de aquella manera en las parroquias, más propios de chicos de postcomunión que de un trabajo serio, para empezar, por los sacerdotes.

El papel de las cofradías

Aunque existan en Castilla la Vieja y en el Reino de León y tengan como modelo estético, en muchos casos, a Sevilla, no cabe duda que el carisma es diferente. Tanto, que el nuevo obispo apenas las reconoció como columna vertebral del catolicismo popular cordobés. Sintomático. En la Magna habrá bautismo y prueba de fuego al unísono.

Cambios a corto-medio plazo

Lo normal cuando un dirigente accede al poder son los cambios. Se “cortan cabezas” para afirmarse en el poder y no solo pasa en la política. En la Iglesia, Santa Madre pero con dirigentes humanos, se procede igual y lo habitual cuando llega un prelado es que, o bien para los ritos de diaconado o bien para la primera ordenación de sacerdotes se anuncien los cambios.

Eso significa que las fechas son las de la Inmaculada o en fechas cercanas al Corpus de 2026. Probablemente Fernández cambie a sus cargos de confianza, si no a todos a algunos, para sostener su labor con sacerdotes afines a su línea de trabajo. Ahí se verá si hay nuevo delegado de Cofradías, ya que el actual está más en la jubilación que en el papel activo, aunque con lo sucedido en Puerta Nueva (con la ayuda del vicario de la Ciudad) está en plena forma.

Habrá que ver que si hay cambio en esta parcela, si el nuevo responsable de las cofradías ejerce como tal y no centra sus mayores esfuerzos en la capital y en la Agrupación, si Fernández separa los cargos de consiliario de la mencionada Agrupación y de delegado y, sobre todo, si el nuevo es sinodal con los cofrades.