La figura de Julio Pardo es, al Carnaval de Cádiz, una parte indisoluble para entender la evolución de los coros en el último del siglo XX y buena de lo que llevamos de XXI, consiguiendo numerosos primeros premios hasta su muerte en 2023.
Pese a su fallecimiento, su coro sigue adelante gracias a su hijo, y a los incomparables Antonio Rivas, Carlines, además de Juan y Daniel Lucena. Y, además, su memoria sigue muy presente en su devoción a la Esperanza de Triana. Tanta que, hace algo más de una década, le compuso una de las marchas más celebradas de los últimos tiempos: Pureza marinera.
La pieza cuenta, en su parte final, con una salve a la Reina de Triana que, en más de una ocasión le cantó su coro a la Virgen y, en la Magna de este domingo, no fue una excepción.
En sus redes sociales, el Coro de Julio Pardo ha recogido ese momento, señalando que fue “un momento que nunca olvidaremos, ver cómo su cuadrilla quiso que le viésemos la cara a la señora mientras le cantábamos Pureza Marinera, que nuestro añorado Julio Pardo le compuso con tanto cariño”.
No fue este el único instante en el que el Coro de Julio Pardo puso sus voces al servicio de la Esperanza de Triana. Otro de estos instantes para la historia llegó de la mano de una marcha mítica, «Pasan los Campanilleros», la inmortal pieza de Manuel López Farfán que, interpretada por la Banda de Música de la Virgen de la Victoria, Las Cigarreras, y las invomparables voces gaditanas, se erigió en otro de los momentos cumbre de la Magna.





