El hermano mayor de la Cena de Córdoba expresa su gratitud tras la participación de la Hermandad en el Vía Crucis Magno Diocesano

Manuel Bonilla subraya el “fervor, la oración y la emoción” vividos durante un acontecimiento histórico con motivo del 600 aniversario del rezo del primer Vía Crucis en Occidente

El hermano mayor de la Hermandad de la Sagrada Cena de Córdoba, Manuel Bonilla, ha dirigido una carta de agradecimiento en la que expresa, en nombre de toda la Junta de Gobierno, su “más sincero y profundo reconocimiento” a quienes hicieron posible la participación de la corporación en el Vía Crucis Magno Diocesano, celebrado los pasados 11 y 13 de octubre. Este acto conmemoró el 600 aniversario del rezo del primer Vía Crucis en Occidente, instaurado por el Beato Álvaro de Córdoba, titular de la Hermandad.

En su misiva, Bonilla resalta que “nuestra Hermandad tuvo el honor de participar en este histórico acontecimiento con la presencia de nuestros Sagrados Titulares, Nuestro Padre Jesús de la Fe en su Sagrada Cena y María Santísima de la Esperanza del Valle”, cuyas imágenes “recorrieron las calles de Córdoba en un ambiente de profunda oración, fervor y emoción”, dejando “una huella imborrable en el corazón de los hermanos y devotos”.

El hermano mayor ha querido expresar su gratitud a todos los hermanos y hermanas que, con su “presencia, oración y entrega, han contribuido a engrandecer este acto de fe”. Del mismo modo, dedica un agradecimiento especial al Consiliario de la Hermandad y al Vicario Parroquial, destacando su “cercanía, acompañamiento y palabras de aliento, que han guiado espiritualmente estos días tan significativos”.

Bonilla extiende igualmente su reconocimiento a los capataces y costaleros, a quienes elogia por su “entrega, dedicación y temple en el caminar junto a nuestros Titulares”. También tuvo palabras de afecto para la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Fe en su Sagrada Cena, a la que califica como ejemplo de “esfuerzo y compromiso que vienen demostrando en los últimos tiempos”, valorando su “trabajo constante que ya está dando sus frutos y que es motivo de orgullo para toda nuestra Hermandad”.

No faltó en la carta una mención especial a la Banda de Música Tubamirum de Cañete de las Torres, que acompañó a María Santísima de la Esperanza del Valle durante el recorrido. Bonilla destacó su “cariño, dedicación y excelencia musical, que elevan aún más la devoción hacia Ella”.

El hermano mayor tuvo también palabras de gratitud hacia el vestidor y el florista de la Hermandad, valorando su “exquisito gusto y la sensibilidad con la que realzan la belleza de nuestros Sagrados Titulares en cada ocasión especial”.

La carta concluye con un mensaje de aliento espiritual y de comunión fraterna: “Que el Señor os lo premie abundantemente por vuestra entrega, vuestro esfuerzo y vuestro testimonio de fe y amor a Cristo y su Santísima Madre”.

Con esta expresión de gratitud, Manuel Bonilla cierra unas jornadas que quedarán grabadas en la memoria de la Hermandad por su profunda vivencia de fe, su participación ejemplar y su testimonio de unidad y devoción en el marco del histórico Vía Crucis Magno Diocesano.