«Lo de mi mujer era natural que la llamara el Señor, lo de la Virgen hay que dolerse mucho en mi caso, por eso entiendo a los hermanos”
El hermano mayor de La Macarena, José Antonio Fernández Cabrero, ha atendido a los micrófonos del programa La Pasión de 7TV, que dirige Víctor García-Rayo. En una amplia entrevista, el máximo responsable de la corporación de San Gil ha realizado duras revelaciones, como que “lo de mi mujer era natural que la llamara el Señor, lo de la Virgen hay que dolerse mucho en mi caso, por eso entiendo a los hermanos”.
Acerca del trabajo de Arquillo, “se podría haber evitado o mejorado”, en cuanto al seguimiento del mismo compete. En este sentido, Fernández Cabrero ha reconocido que se pudo mejorar y ser más exhaustivo.
Asimismo, el dirigente ha desvelado que la caída de los ojos de la Macarena “no fue tan evidente” durante la noche. “Garantizar con los datos científicos que tenemos, sí”, ha afirmado acerca de que la Virgen vuelva a su estado.
“Cierta angustia y cierta intranquilidad” ha revelado sobre cómo vivió la concentración a las puertas de la basílica. Y ha asegurado que no conocía a la mayor parte de los hermanos que allí se manifestaron, tras recordar que lleva 34 años como oficial. El hermano mayor ha confesado que tiene “el alma rota y hecha jirones” por lo sucedido a la Esperanza.
«El IAPH ha dictainado que la Virgen no ha sufrido ningún daño por mojadura, nunca», ha subrayado Fernández Cabrero. Con rumores sobre ese apartado, el hermano mayor ha abundado en que lo diga un organismo «tan riguroso como el IAPH».
«Nosotros muy mal a casa, así que me imagino a los hermanos», ha indicado el hermano mayor de La Macarena acerca de cómo se sintieron ese día, en el que sintieron «vértigo» y se quedaron en «shock». «Nadie desea terminar un mandato como yo, ni se lo deseo a nadie», ha recalcado y ha agregado que no ha dimitido por responsabilidad y que no sufrió por las críticas (insultos incluidos), sino por el dolor de los hermanos.





