José Antonio Fernández Cabrero se pronuncia sobre la polémica de La Macarena: “Lo que más duele es el sufrimiento de los hermanos”

En un encuentro exclusivo con La Pasión de 7TV, dirigido por Víctor García-Rayo, José Antonio Fernández Cabrero, hermano mayor de la Hermandad de la Macarena, abordó con franqueza la reciente polémica que ha marcado su mandato. En una entrevista profunda y cargada de emociones, Cabrero se refirió tanto a las decisiones tomadas como al impacto que estas han tenido en los hermanos de la corporación de San Gil.

Reflexiones sobre la devoción y la responsabilidad

El máximo responsable de la hermandad inició la conversación evocando la intensidad de su relación con la Virgen: “Lo de mi mujer era natural que la llamara el Señor, lo de la Virgen hay que dolerse mucho en mi caso, por eso entiendo a los hermanos”, expresó. Al ser preguntado sobre posibles arrepentimientos, reconoció: “Siempre se pueden hacer mejor las cosas, y aquí también se han podido hacer mejor”. Sin embargo, enfatizó que “el hermano mayor nunca estuvo ausente” en ningún momento de la crisis.

Sobre decisiones concretas, como la colocación de las pestañas de la Virgen, aclaró: “Se ponen por su petición, y él (Arquillo) no lo ve hasta el punto de pedir disculpas”. Subrayó además que no hubo presiones externas, la junta directiva es la que decide, y que la determinación final fue “Que la vean los hermanos”.

La dimensión humana de la polémica

Fernández Cabrero no ocultó su dolor personal: “Yo he llorado pero no delante de la Virgen”, y confesó que, aunque pensó en dimitir, sabía que había jurado su cargo “para lo bueno y para lo malo”. Sobre la relación con la familia Arquillo, fue tajante: “No volvería a llamarles. Soy consciente del sufrimiento causado”.

En relación al cabildo de 1817 hermanos, el hermano mayor aseguró que no sintió temor alguno, y respecto al estado actual de la Virgen, confirmó con datos científicos que “sí se va a volver a su estado original”.

Unidad y conflictos internos

Cabrero reconoció su fracaso en conseguir la unidad completa: “En eso he fracasado”, aunque puntualizó que “quien no ha podido hablar conmigo es porque no ha querido”. Sobre los rumores de daños a la Virgen, enfatizó: “La Virgen no ha sufrido ningún daño por mojadura”, y añadió: “Me duele más el dolor de los hermanos que la petición de dimisión”.

El hermano mayor admitió que ningún responsable desea terminar un mandato de esta manera y reflexionó sobre su percepción de la imagen: “Si yo la viera ahora mismo, veo diferencia, pero no tanta”. En cuanto a la traición y los conflictos internos, dijo: “La traición es siempre una cuestión de fechas. Y la entiendo”, aunque aseguró que la Virgen no lo dejará solo y que “le hace falta gente que resista”.

Mensaje a los hermanos

Cerrando la entrevista, José Antonio Fernández Cabrero dirigió un mensaje de esperanza y reconciliación a la hermandad: “Que la Virgen volverá a ser la que siempre ha sido. Que olviden esta pesadilla todo lo rápido que yo quiero olvidar la mía”. Con estas palabras, el hermano mayor buscó transmitir serenidad y reafirmar su compromiso con la imagen y con la comunidad macarena, en medio de una etapa especialmente compleja para la corporación.

Esta declaración marca un hito en la comunicación de la hermandad, ofreciendo claridad sobre las decisiones tomadas y reafirmando la devoción que Cabrero mantiene hacia la Virgen de la Macarena, así como su responsabilidad hacia los hermanos y la historia de la corporación.