La Hermandad Servita y Cofradía de Nazarenas de María Santísima de los Dolores de Pozoblanco ha dado un paso fundamental para la preservación de su patrimonio con el inicio del proceso de restauración del manto principal de su Titular. La intervención comenzó el miércoles 23 de abril, cuando miembros de la Junta de Gobierno trasladaron esta valiosa pieza hasta el taller de Conservación y Restauración Textil de Tejidos Antiguos (CYRTA), en Sevilla.
El equipo de restauradores de CYRTA, encabezado por los licenciados Pablo Pérez y Pablo Portillo, recibió la obra en sus instalaciones. Allí, junto con su equipo especializado, serán los encargados de acometer un tratamiento que se extenderá previsiblemente hasta principios del verano, cumpliendo así con los plazos estipulados por la subvención concedida por la Diputación de Córdoba.
Dicha subvención cubre el 80% del coste total del proyecto, enmarcado en el programa de ayudas a la conservación del patrimonio artístico de la provincia. El 20% restante será asumido por la propia hermandad, que ha habilitado un número de cuenta y la opción de donaciones mediante Bizum (al número 11669) para aquellas hermanas y devotos que deseen colaborar. Además, se recuerda que toda aportación podrá deducirse en la declaración de la renta del próximo ejercicio.
La restauración se llevará a cabo respetando los más altos estándares internacionales: mínima intervención, respeto a la autenticidad, legibilidad de la obra y posibilidad de reversibilidad. El tratamiento incluirá una limpieza profunda, reposiciones necesarias, y el cambio de los forros, evitando el traspaso del bordado a un nuevo terciopelo, ya que esto transformaría la restauración en una obra nueva, algo que se busca evitar.
El manto, una joya textil de incalculable valor, se estima que data del último tercio del siglo XIX y es una de las piezas más singulares que se conservan en Pozoblanco. Aunque se desconoce el taller que lo ejecutó, se considera la obra textil de mayores dimensiones de la ciudad en su época. Su diseño, sobrio pero simbólico, presenta un perímetro de motivos vegetales que culminan en una figura central en el cuarto inferior. Destacan las flores de gran tamaño, los tallos en relieve y el intrincado trabajo con hilos metálicos y encajes que confieren a la pieza un aire majestuoso.
Este manto ha sobrevivido a acontecimientos tan trágicos como la quema de la imagen original de la Virgen en agosto de 1936, a la que estaba destinado. De hecho, se presume que ha sido objeto de varias restauraciones anteriores, una de ellas incluso antes de 1930, lo que confirma el interés constante de los pozoalbenses por su conservación.
Con esta nueva intervención, se pone de manifiesto el compromiso de la hermandad y de todo el pueblo de Pozoblanco por mantener vivo un legado que trasciende lo material. El manto de María Santísima de los Dolores no es solo un objeto de gran valor histórico y artístico, sino también un símbolo profundamente arraigado en la devoción y la identidad de generaciones de fieles.





