El histórico Paño de «Jesús Caído camino del Calvario» recupera su esplendor tras un delicado proceso de restauración

El patrimonio textil de la Catedral de Sevilla suma un nuevo hito con la reciente conclusión de la restauración del paño de “Jesús Caído camino del Calvario”, una pieza excepcional que ya puede contemplarse de forma temporal en la capilla de San Laureano. La intervención, desarrollada por la restauradora Concepción Moreno Galindo, responsable de los criterios e investigación técnica y operativa. La restauración ha contado con el profesor Antonio Joaquín Santos Márquez, que ha realizado el estudio historico de la obra, y ha permitido devolver a la obra la estabilidad material que había perdido con el paso de los siglos.

La restauración se presentaba como un reto de gran complejidad, pues el tejido mostraba un deterioro profundo. La seda, base de todos sus estratos, había sufrido un grave proceso de degradación, lo que obligó a aplicar técnicas específicas que garantizaran tanto la conservación como la recuperación cromática. Para ello se recurrió al uso de tintes históricos, semejantes a los originales, con el fin de restituir el color auténtico de la seda que actúa como protección.

El soporte de terciopelo también se hallaba en un estado crítico: deformaciones —algunas de carácter irreversible—, roturas generalizadas, desgarros en costuras y pérdida de la urdimbre del pelo, lo que había transformado su color en un tono anaranjado muy alejado del carmesí primitivo. Tras la intervención, se ha logrado no solo estabilizar el tejido, sino también aplicar tratamientos para frenar la caída del pelo del terciopelo y preservar su integridad en el futuro.

En paralelo a los trabajos técnicos, se ha llevado a cabo un estudio histórico-artístico de notable interés, acompañado de investigaciones sobre los tintes y procedimientos empleados en la época, lo que ha permitido comprender mejor las técnicas originales de ejecución.

Una joya textil de los siglos XVI y XVII

El paño de Jesús Caído camino del Calvario se configura como una pieza rectangular de 270 x 380 centímetros, confeccionada en terciopelo de seda carmesí. Presenta una frontalera lisa, terminada en su parte inferior con una doble franja de flecos de seda roja e hilo metálico. En el centro se representa a Jesús Nazareno en una de sus caídas, realizado en seda con ligadura de raso, recurso que sitúa la pieza a partir del último tercio del siglo XVI.

Los elementos simbólicos destacan por su riqueza técnica: la cruz, el nimbo, la corona de espinas y el cordón están bordados en hilos metálicos dorados, mientras que las cartelas con los instrumentos de la Pasión combinan sedas policromas y metales preciosos. El conjunto se refuerza con la utilización del punto de hábito, que aporta volumen y realce a las figuras.

Procedencia y trayectoria expositiva

La obra se incorporó al patrimonio catedralicio en 1985, gracias a la Asociación de Amigos de la Catedral de Sevilla, que la adquirió al pintor Alfonso Grosso. Este, a su vez, la había comprado en 1941 al Convento de Santa Inés. La ejecución se sitúa entre finales del siglo XVI y los primeros años del XVII, siendo considerada una de las piezas más significativas del patrimonio textil de la ciudad.

Cabe recordar que en la exposición de 1922 dedicada a Valdés Leal, la pieza se presentó como un paño de terciopelo bordado de imaginería. Sin embargo, investigaciones posteriores han demostrado que la figura central del Nazareno no es un bordado, sino una seda pintada con detalles realzados en hilo de cobre. En sus cuatro esquinas, además, se conservan cartelas con los símbolos de la Pasión, completando un programa iconográfico de profundo significado devocional.

Con esta restauración, el paño recupera su lectura estética y espiritual, a la vez que se asegura su preservación para las generaciones venideras, reforzando el papel de la Catedral de Sevilla como depositaria de un legado textil único en el mundo.