El IAPH culmina la restauración del Simpecado de 1766 de Villamanrique, una de las piezas más antiguas que peregrinan al Rocío

Reposición al culto tras la intervención patrimonial

El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) ha dado por concluidos los trabajos de conservación y restauración realizados sobre la pintura del Simpecado fechado en 1766 perteneciente a la Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa (Sevilla), una intervención que ha permitido la reposición al culto de la pieza el pasado sábado. La actuación se ha centrado en una obra de extraordinaria calidad artística, cuya escena principal representa a la Virgen del Rocío rodeada por una corte de trece angelitos, y que la tradición atribuye al pintor Domingo Martínez, discípulo de Murillo y autor de los frescos del Palacio de San Telmo.

Un conjunto barroco-rococó de riqueza material y simbólica

El Simpecado intervenido constituye un sobresaliente exponente del estilo barroco-rococó, caracterizado por sus formas dinámicas y de acusado movimiento. La pieza está confeccionada en terciopelo rojo, tonalidad asociada litúrgicamente a Pentecostés y distintiva de la propia hermandad, y presenta un chapado en finísimas láminas de plata de ley procedente de las Indias, lo que evidencia la riqueza material de su ejecución.

En su zona central, delimitada por una rocalla de plata cincelada que adopta forma de corona de laurel, se dispone la pintura principal, en la que la Virgen del Rocío aparece vestida con traje de tono verde pastel, enriquecido con bordados en oro tanto en la saya como en las mangas, así como en el atuendo del Niño. La iconografía se completa con los atributos de la Virgen —corona, media luna y ráfagas de puntas— realizados en plata, mientras que los del Niño presentan acabado en oro.

Elementos añadidos y detalles de orfebrería

Entre los elementos más destacados del conjunto figuran las ráfagas de puntas, donadas en 1756 por el canónigo de la Catedral de Sevilla Tello de Eslava, incorporación que refuerza el valor devocional de la obra. El Simpecado se sustenta sobre una vara de plata, culminada por una cruz barroca de notable belleza, en cuya base puede apreciarse el punzón del orfebre Juan Ruiz, testimonio directo de su autoría material.

Origen, mecenazgo e inscripción fundacional

La ejecución del Simpecado, junto con dos varas de plata, fue sufragada por don Bernardo María Lasso de la Vega, tal como queda recogido en la inscripción que conserva la pieza: “ESTªs UAªs LASCOº Dn BERNdº MARIA LASSO D LA UEGA FAMIª DEL Stº OFICIO SIENDO ALCALDE D LA HERMd DEL ROCIO D VILLA MANRIQUE AÑO D 1766”. Este testimonio epigráfico sitúa con precisión tanto el contexto de su financiación como la responsabilidad institucional en el momento de su realización.

Trayectoria histórica y sucesivas restauraciones

Con más de dos siglos de historia, este Simpecado de 1766, perteneciente a la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa, ostenta la condición de ser el más antiguo que peregrina anualmente a la aldea del Rocío. A lo largo de su dilatada trayectoria, ha sido objeto de diversas intervenciones de restauración, entre las que destacan la realizada en 1963, sufragada por doña Pilar Rufino, y la de 1988, costeada por don Diego Gallego Jurado, quien desempeñaba entonces el cargo de Hermano Mayor. En esta última actuación se procedió además al retoque de la pintura, labor ejecutada por la restauradora doña Ascensión Ferrer.

Valor artístico y continuidad devocional

La finalización de los trabajos por parte del IAPH permite devolver al culto una obra de singular relevancia patrimonial, artística y devocional, cuya extraordinaria factura pictórica y riqueza material la convierten en una pieza clave dentro del patrimonio rociero. La restauración garantiza así la pervivencia de un símbolo identitario que, año tras año, continúa formando parte esencial de la peregrinación a la aldea del Rocío, reafirmando su lugar en la historia y en la vida espiritual de la hermandad.