Sevilla se despertó temprano con una resaca dulce y con el bambaleo de las túnicas blancas de los nazarenos del Polígono de San Pablo que esta vez solo miraron al cielo para agradecer a Dios la celebración de dos grandes efemérides: el 25 aniversario de la hechura de Jesús Cautivo Rescatado y el 10 aniversario de la primera estación de penitencia. Muy pocos años viniendo a Sevilla y parecen que llevan una eternidad, porque la cofradía del Polígono se vive siempre con intensidad desde que llega al centro. Ante la hermandad de San Pablo se plantó nuestro compañero Benito Álvarez para ser testigo del brillo de una cofradía inconfundible bajo el sol del Lunes Santo de la ciudad de la Giralda. Un lujo para los sentidos.





