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El Museo del Santo Ángel recibe la valiosa donación de una tabla del Varón de Dolores del siglo XVI

El Museo del Santo Ángel acaba de incorporar una valiosa tabla que representa al Varón de Dolores, de iconografía muy personal, sentado sobre el sepulcro, en el Calvario, con la cruz y la ciudad de Jerusalén al fondo. En opinión de los expertos nos encontramos ante una obra en torno a 1570, de escuela sevillana, con ecos de la escuela flamenca, de altísima calidad, que tendrá que seguir siendo analizada por los especialistas, como de hecho ya se ha hecho con el Museo del Prado. En esa época destaca la producción de Luis de Vargas, entre otros autores.

Destaca la composición original, a base de un marco con donde aparecen los instrumentos de la Pasión, destacando la cartela con la Santa Faz. Se trata de una donación a la comunidad del Santo Ángel para que sea expuesta en el Museo del Convento. La pieza, que ha sido restaurada por Carles Salafranca, podrá contemplarse en las salas del Museo del Santo Ángel a partir del próximo viernes. El propio Carles Salafranca explica la intervención realizada en el siguiente informe.

Proceso de restauración

Pieza por anverso y reverso

Esta interesante y majestuosa pieza, una tabla de 49×38 cm., sigue toda la estética de la escuela flamenca del siglo XVI. Pintada al óleo, presenta a Cristo en el centro de la composición como Varón de Dolores y, en una completa alegoría, aparece sentado sobre el sepulcro, con la cruz a sus espaldas y un paisaje bajo un rompimiento de gloria detrás. A su alrededor, el discurso iconográfico se completa de una variada, rica y bellamente ornada presencia de elementos alusivos a la Pasión. Empezando por la zona central superior, y en sentido de las agujas del reloj, observamos:

  • Santa Faz. El paño con el rostro de Cristo, enjuagado según las escrituras por la Santa mujer Verónica, se rodea de una moldura con guirnaldas textiles. Destaca su minucioso trabajo de policromía.
  • Corona de espinas y caña. Elementos ambos con los que, en medio de la burla, coronaron Cristo como Rey de los Judíos tras la flagelación y antes del escarnio público.
  • Guantes. Simbolizan a Caifás cuando abofeteó a Jesús, al considerarlo blasfemo; así como a todos los que le propinaron golpes y escarnios a lo largo de la Pasión.
  • Columna y flagelos. Unidos con una cuerda y en posición inclinada, formando una X compositiva (en pareja a la escena del lado opuesto) centran el lateral derecho.
  • Túnica. Colgada en el centro, hace referencia a las vestiduras que llevaba Jesús y que le fueron arrebatas y sorteadas entre los soldados.
  • Bolsa con monedas. En el ángulo inferior derecho, una bolsa que debe contener las treinta monedas con las que pagaron a Judas Iscariote la traición de reconocer y entregar a Cristo.
  • Palangana y jarra. Centrando la parte inferior, estos atributos pueden tener doble simbología, ya que pueden aludir al lavatorio de pies que realizó Jesús en la Última Cena; así como a la conducta de Poncio Pilatos lavándose las manos y desentendiéndose de la sentencia de muerte de Jesús en el momento de presentarlo al pueblo.
  • Martillos. Utilizados en el momento de la crucifixión.
  • Farol, espada y oreja. Simbolismo asociado a la Oración en el Huerto de los Olivos, donde sorprenden a los apóstoles con Cristo y apresan a éste, momento en el cual Pedro corta la oreja de Malco, un sirviente de Caifás, que Jesús cura posteriormente.
  • Escalera, lanza y esponja. Utilizados para bajar el cuerpo de Jesús, darle de beber el vinagre con la esponja ante su exclamación de “Tengo Sed” y la lanza que atravesó el costado de Cristo, enarbolada por Longino, para cerciorar su muerte. Esta composición, en la zona central izquierda, hace pareja en forma de X con la columna y los flagelos.
  • Tenazas y clavos. Utilizados para crucificar a Jesús y, posteriormente, retirar los clavos al bajar su cadáver.
  • Gallo. Terminando el recorrido, en la esquina superior izquierda, un gallo recuerda la triple negación de Pedro, que tuvieron lugar antes de que cantase el gallo tal como Jesús vaticinó.

El conjunto de la pieza es un completo discurso iconográfico e iconológico que resume y alude a todas las escenas de la Pasión y Muerte de Cristo, utilizando los elementos para, además, crear una orla alrededor de la escena central que mucho recuerda a la herencia de los libros miniados.

Estado de conservación

La obra presentaba un estable estado de conservación, si bien como especial alteración destacaba la densa capa de suciedad que la cubría. Formada ésta por una espesa capa de barniz envejecido, oxidado y muy ennegrecido, ocultaba los detalles de la policromía rica y detallada que la pieza tiene por factura. El soporte, una tabla de fino grosor (apenas 8 mm.) se encuentra levemente arqueada debido a los cambios y movimiento termo-higrométricos de la madera, propios del material al adaptarse a los cambios ambientales. No se apreciaban excesivos faltantes de soporte, salvo pequeños agujeros causados por la presencia, ya extinguida, de insectos xilófagos.

La capa de preparación, formada por un fino estrato de estuco, se encontraba levantada en determinados puntos, especialmente en las esquinas debido a golpes y manipulación; si bien no supone riesgo de desprendimiento. No se apreciaban evidencias de pulverulencia ni levantamientos o cazoletas con riesgo de caídas.

La capa polícroma, de fina factura, se encontraba alterada por el grueso estrato del barniz, de naturaleza grasa, que al oxidarse había oscurecido ocultado el cromatismo subyacente. En determinados puntos, la obra presentaba unos intentos de limpieza, a modo de cata, realizados de forma poco académica que en las escenas de la esquina superior derecha parecían haber afectado a la lámina de oro que aparecía perdida, no así la policromía. Seguramente debido a un exceso de abrasión en dichos intentos de limpieza.

Propuesta y proceso de intervención

Tras la toma de datos y fotografías iniciales de la pieza se realizó una primera limpieza mecánica de la misma, por anverso y reverso. Se aplicó una consolidación puntual y asentamiento de estratos mediante cola orgánica en disolución acuosa con calor y presión controlados. Después de aplicar un test de solubilidad, se empezó a limpiar la pieza de forma físico-química, intentando eliminar y rebajar el barniz oscurecido que ocultaba la capa pictórica.

El mismo era de naturaleza natural, seguramente realizado con alguna resina de tipo almáciga muy oxidada que dificultaba la remoción del estrato. Se consiguió eliminar utilizando una mezcla de acetona y etanol. En determinadas partes fue necesario aplicar otras mezclas químicas, especialmente en las zonas descohesionadas de los laterales donde se habían aplicado ceras en intentos de reforzar el estrato pictórico. Así pues, se intervino puntualmente en dichas zonas con mezclas de ligroína y acetona.

Tras la limpieza físico-química, se realizó una protección intermedia con barniz aplicado a brocha, de acabado satinado. Tras ello, se procedió al estucado y reintegración de lagunas, con técnica discernible. Se realizó una primera aproximación cromática mediante colores al agua tipo gouache y, para finalizar, un retoque final con pigmentos al barniz Maimeri. Con el barnizado final protectivo de la obra se terminó la tarea con la pieza.

Paralelamente, se trabajó en el marco que acompañaba la obra. Aunque no fuese de origen parte integral de la tabla, ya que se trataba de un marco de tipo polícromo imitando una decoración marmórea, fechable en los finales del siglo XVIII o principios del XIX, servía de soporte expositivo a la tabla policromada.

Se planteó un refuerzo perimetral creando un sobre-marco trasero que asentase la la tabla y, sin forzarla, atenuase los movimientos de la madera. Evitamos así adherir cualquier refuerzo posterior a la pieza, ya sea por bandas de tensión o travesaños que dificultarían la reversibilidad del tratamiento. Se realizaron dos travesaños de madera de pino, tratados para evitar ataques xilófagos, protegidos con resina Paraloid B-72 y encerados para integrarlos cromáticamente a la trasera de la pieza. Éstos se han sujetado al marco trasero, no a la tabla, para facilitar su futuro desmontaje.

Se limpió suavemente el marco, eliminando el barnizado oxidado que presentaba y ocultaba su cromatismo, mediante una mezcla de acetona y ligroína a partes iguales. Se estucaron y reintegraron las lagunas mediante colores al agua y posterior retoque al barniz. Con la protección final mediante barniz brillante a spray se dio por finalizada la intervención.


Carles Salafranca Porcar Conservador-restaurador de Bienes Culturales

Resultado final de la obra enmarcada

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