La decisión no implica necesariamente que la imagen procesione en 2026
La Fraternidad del Cristo de la Confianza de Córdoba sigue avanzando en pos de ver el paso que, una vez realizado, verá al crucificado de Castillo Lastrucci procesionar por las calles de Ciudad Jardín y llegando hasta la Catedral de Córdoba.
Para que ello sea posible, la junta de gobierno de la corporación radicada en la parroquia de la Inmaculada y San Alberto Magno decidió la semana pasada comenzar con el proceso de ebanistería del paso del Cristo de la Confianza.
Como se ha indicado desde la fraternidad a este medio, la decisión no implica necesariamente que la imagen procesione en 2026, ya que entienden que hay una serie de acciones que hay que hacer en paralelo para que se pueda dar esa situación. Entre ellas, hay que hacer una rampa en la puerta de la parroquia, alguna modificiación en la puerta, ejecutar la mesa, faldones, flor, banda, etc. Y no se saldrá en procesión hasta que todos los aspectos estén resueltos.
No obstante, no cabe duda de que esta decisión es un claro ejemplo de que está cada vez más cerca el momento de ver al Cristo de la Confianza evangelizando en su nombre en el Patio de los Naranjos.
El paso

Con un diseño realizado a mano alzada, los hermanos, Manolo y Mariano Valverde han desarrollado un paso de estilo barroco clásico que acentúa en cada una de sus partes todo un altar itinerante de alta calidad.
La primera de las claves que se estudiaron fue la línea artística a seguir. Según consta el contrato que firmase Antonio Castillo Lastrucci con Alfonso Carrillo, párroco por el entonces de la parroquia, la imagen del Santísimo Cristo de la Confianza es a semejanza al de Buena Muerte de san Hipólito, salvo la diferencia de que este llevase corona de espinas. Por otro lado, la hermandad de la Buena Muerte en la década de los años cuarenta le pide al mismo imaginero que realice una imagen sagrada parecido al de la Buena Muerte de la cofradía de los Estudiantes de Sevilla, obra del insigne imaginero Juan de Mesa y Velasco en 1620. Teniendo en cuenta esta premisa, así como con la del simbolismo de la muerte de Jesucristo. Se empezó a plasmar un paso de líneas rectas, pero con vastas connotaciones barrocas en la que se pueden apreciar diversos motivos vegetales.
Más datos
El canasto es de línea recta, con bombo horizontal. Dicho bombo se delimita con dos franjas de color sangre toro en la que se plasmarán oraciones dedicadas al Cristo de la Confianza, siendo la principal la frase que se encuentra en la capilla: “Todo lo que pidas al Padre, en mi nombre se te concederá; Ten Confianza en Mí”. Tanto en los costeros como en el frontal y trasera se aprecia una cartela central en la que se incluirán distintos emblemas y dogmas de la iglesia católica, como también se comprenderán con motivos litúrgicos. El respiradero, que sigue la misma línea artística, se compone por dos cartelas en la parte del denominado baquetón, como también tendrá una cartela central en cada uno de ellos. El faldón está compuesto por motivos vegetales que se abrazan entre sí, entre cartelas y símbolos litúrgicos. Cuatro cartelas de profusa talla envolverán lo que son las esquinas que unen la fusión de costero-frontal o trasera, y que en estilo de cascada abrazarán al baquetón, derivando este en la manigueta. De igual modo también pasará con las cartelas centrales.
En cuanto a los frutos vegetales, así como el friso inferior del paso, se llevarán a cabo una coloración en estilo estofado, dotando a la talla de color y personalidad. En el aspecto luciferario, se cuenta con cuatro candelabros de nueve puntos de luz cada uno. Con una altura estilizada y elevada, puesto que con las dimensiones de envergadura que tiene el crucificado pueda llegar bien la luz. En el costero, como candelabros de escolta contará con un candelabro en cada costero de cinco puntos de luz. En el frontal y trasera, se colocarán dos candelabros de tres puntos cada uno. En lo que sería la visera del paso, por encima del respiradero y delante del canasto, entre cartelas, se colocarán dos fanales de dos tulipas cada uno.
El acabado del paso será en dorado, en aplicación de pan de oro. Constando, fundamentalmente, con dos objetivos. Por un lado el litúrgico, ya que el dorado significa el reino de Dios y le da un carácter divino, siendo Jesús, Dios hecho carne, rey del universo. Tanto como con el fin pragmático de la luz. Siendo conscientes del probable recorrido que tendrá la fraternidad, junto con el horario y el lugar que, unido a la oscura policromía de la imagen se planteaba la necesidad de darle la máxima luz posible para que el Santísimo Cristo se vea en la más plena oscuridad. Un barrio oscuro, un horario en el que, seguramente, tocará procesionar en varias horas de noche y una imagen alta. Es por ello que un paso dorado arrojará un amplio reflejo. De ahí la apuesta, que en conjunto formará un fuerte núcleo de luz que alumbrará en todo momento. Nace, de esta forma, un proyecto clásico, con personalidad, con perspectiva y que conjuga lo que esta junta de gobierno ha querido; El paso del Cristo.





