Opinión, Sevilla, Verde Esperanza

El perfume de la Macarena y la hipocresía

Hay noticias que superan a cualquier ficción. Tristemente, estamos acostumbrados a ver sucesos en contra de nuestra Iglesia por parte de intolerantes incapaces de respetar nuestra fe. Pero, en otras ocasiones, hemos de afrontar situaciones que provienen de los propios cofrades, cuando no de las propias Cofradías, que distan de lo que debería de ser una Hermandad. En las redes sociales de la Hermandad de la Esperanza Macarena de Sevilla podía visualizarse esta tarde que se ponía a disposición del público un nuevo producto con el sello macareno. Se trata del perfume «Esencia macarena», el cual se describe así en la página web oficial de la Cofradía hispalense: «Sensaciones entremezcladas de recuerdos de la Madrugá. De salida luminosa con naranja y bergamota, vibrante como en la Anunciación. Su corazón florido adornado con rosa y jazmín como el rezo de Santa Ángela y un precioso broche final de vainilla y sándalo como en la calle Parras en la mañana de Viernes Santo cuando la Señora vuelve a su Basílica».

La polémica está servida, como no podía ser de otra manera. ¿Vale todo? ¿Cualquier producto es susceptible de ser puesto a la venta por parte de una Hermandad? Si bien esto es, evidentemente, decisión de la Hermandad, permítanme que exprese mi escepticismo en torno a la cuestión. Entra uno en tiendas como puede ser la de la Macarena, situada al lado de la Basílica, y puede observar productos de lo más variopinto. Sinceramente, no sé dónde se encuentra el límite entre lo que es lícito de ser usado como vía de financiación y lo que no, aunque, personalmente, se me antoja algo complicado que un perfume pueda ser un instrumento de evangelización, que debería ser el fin último, más allá del beneficio económico, de cualquier medida que adopte una Hermandad, incluido el merchandising.

A pesar de que lo que uno ha podido ver por redes sociales desde la capital de Andalucía me ha causado cierto alivio, puesto que no se han puesto paños calientes en cuanto a lo desafortunado de la medida, considero que si esta medida hubiera provenido de cualquier otro rincón de Andalucía -o fuera de ella- las críticas hubieran sido absolutamente voraces. Muchas de ellas, seguramente, de simpatizantes de la Hermandad de la Macarena. Aún habrá alguno que argumentará, al igual que ha sucedido anteriormente, que la Macarena, por el mero hecho de ser la Hermandad que es, tiene licencia para llevar a cabo prácticamente cualquier medida puesto que su categoría les acredita para ello, envuelta en un aparente halo de permisividad. Digo que ya lo hemos visto anteriormente, puesto que tenemos un precedente claro en mayo de 2014, cuando se realizó aquella salida extraordinaria con motivo del 50 Aniversario de la Coronación Canónica de la Esperanza cuando estuvo 24 horas en la calle -esa es otra-. Y es que en aquella ocasión sonó el pasodoble «Suspiros de España» para abandonar la Plaza de España, donde se celebró la misa estacional con motivo del 50 Aniversario, y el palio de la Macarena se meció a sus sones. Entonces, se dieron argumentos de tal peso como «a Ella todo le sienta bien», o «el momento y el lugar eran propicios para que sonara Suspiros de España». Mi opinión es tan contundente como escasamente compartida -como es habitual-: los pasodobles, para las corridas de toros, y para las procesiones, sean de la índole que sean, marchas procesionales. Opinión que he mantenido siempre, también cuando otras Hermandades de Gloria y de Penitencia han solicitado a las bandas de música que se interprete esta pieza musical a sus benditas titulares, en algunas ocasiones con éxito, y «Suspiros de España» ha sonado en diversos puntos de Andalucía. Lo llamativo del tema es que aquellos que defendían a ultranza que el pasodoble sonara para la Macarena, tildaban de «paletada» o «intento de copia de la Macarena» cuando lo mismo sucedía en otros lugares. Hipocresía made in Hispalis en estado puro.

Si pasará lo mismo o no con respecto al tema del perfume, que no deja de ser una minucia comparada con toda la cantidad de buenas acciones que realiza la Hermandad de la Macarena, es una cuestión que se aclarará con el tiempo. Lo que me van a permitir que no tolere es ese doble rasero por el cual se le permite, con una aparente normalidad, cualquier cosa a las Hermandades importantes de capital, pero se mira con lupa hasta el más mínimo detalle a criticar de Cofradías de «segunda» o de fuera de los límites de la provincia con tal de buscar fallos y criticarla ferozmente.

Lo que sin duda debería tener en cuenta la corporación de la Basílica de la Macarena es que, por suerte o por desgracia, aún es un espejo en el que muchas Hermandades se miran para realizar sus acciones. Y, como coloquialmente se dice, hay una tendencia a copiar más los aspectos negativos que los positivos, desafortunadamente. Quizá haría bien la popular Cofradía de la Madrugá en reflexionar sobre su política de merchandising, término anglosajón que significa «acción de mercadear» en su traducción más literal. Las hermandades no son empresas o multinacionales, en el caso de Hermandades transatlánticas, como la Macarena, sino organismos de la Iglesia cuyo objetivo es llevar la Palabra de Dios y el Evangelio a través de todas sus acciones. Quizá la Cofradía ha malinterpretado aquello de que las los cofrades y las Hermandades hemos de ser perfume de Cristo…