El precio del poder

Las sensaciones desde el hermano más nuevo, al más antiguo, es de que ser de la Junta de Gobierno tiene todas las ventajas y todo el potencial del mundo de cara a la sociedad.

Ser miembro de una junta de gobierno lleva al poder, pero al poder gestionar una hermandad bajo la supervisión de todos y cada uno de los hermanos, y sobre todo, mover todo un patrimonio humano y material para que el día grande de la corporación sea especial año tras año para todos los hermanos.

Desde que comenzó la Cuaresma, nadie ve el trabajo de la Junta de Gobierno, todos son críticas y salen los típicos hermanos que sólo hablan para decir esto lo haría yo mejor, o incluso los que no son hermanos, son capaces -siempre según ellos- de poder hacer las cosas infinitamente mejor que los que están en el poder.

Ese poder que muchos buscan porque esa vara que se saca en la procesión es muy golosa, y, si para llegar a tenerla en sus manos, hace falta pisar la cabeza de aquellos que te han apoyado, lo hacen, eso sí, trabajar, trabajar, poco.

Hoy mi racheando va dedicado a aquellos que luchan por su hermandad con el corazón y con su fe, con su tiempo y con las horas interminables que se echan montando pasos, flores, cultos etc… al igual que mi repulsa a aquellos que sólo quieren esa vara a la que le ponen precio solo para figurar.

Trabajar por una hermandad, no significa trabajar para una hermandad, no se cobra, es altruismo, y si se crítica la acción, es para mejorar, no en detrimento de los que están simplemente por llamarse de una manera determinada.

Por esos que trabajan sin pensar en la foto, mi mayor reconocimiento.