Cruz de guía, 💙 Opinión

El problema de los hombres de trono y los costaleros

Lejos, muy lejos de los confines de la capital hispalense los cofrades de a pie continúan viviendo día a día con los problemas que ya acuciaban al sector semanasantero antes de la llegada de la pandemia, una pandemia que ha supuesto un punto y seguido con respecto a estas vicisitudes que llevan atormentado al orbe cofrade desde hace algunos años.

Hoy lo hemos observado con el llamamiento emitido por la Cofradía del Descendimiento de la capital malagueña a causa de la falta de hombres de trono para cubrir los dos turnos de portadores que requiere la magna del próximo 30 de octubre, «El Camino de la Gloria». «Gloria» que no es tan buena si lo que se trata es de hablar de hombres de trono. Y es que la carencia de portadores, cargadores o costaleros fuera del edén sevillano ha sido uno de los mayores obstáculos ocurridos en los últimos años en algunas ciudades y pueblos, que han vivido un largo letargo de estancamiento en la afluencia de cofrades que cargan.

Sin más, como ya he indicado, la ciudad de Málaga, la segunda urbe con mayor número de habitantes de la comunidad, muestra cada año la necesidad de personas que porten sus monumentales tronos en algunas Cofradías que han adolecido de este problema hasta el punto de tener que emitir llamamientos anuales para conseguir el número mínimo de portadores. Corporaciones como Salutación, Descendimiento o Mediadora son algunos ejemplos de como el desgaste de las cuadrillas de portadores y la moda de las bandas han desvinculado a los cofrades de los varales, a excepción de las grandes devociones malagueñas.

Otras grandes ciudades como Jaén, han mostrado el mismo síntoma desde hace algunos años, sobre todo en Hermandades con bajo tirón social que han adolecido de un problema idéntico al que concierne a las filas de nazarenos. Hermandades como el Santo Sepulcro, Soledad o Resucitado fueron las últimas en clamar ante esta cuestión. «No llegamos a veinte, por lo que con toda seguridad tendremos que pedir ayuda a otras hermandades para que nos aporten personal”, comentaba el máximo responsable de la Hermandad del Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Soledad durante la cuaresma del año 2007, una frase referida al paso de uno de los Cristos más bellos de la capital y que fue antaño orgullo de muchos costaleros.

Asimismo, sin ir más lejos, el paso de Misterio del Sagrado Descendimiento de Linares también sufría esta ausencia de costaleros en las vísperas de la Semana de Pasión del año 2019. La solución nació de la solidaridad de otras Cofradías y de otras ciudades. Y es que esta solidaridad es la que está manteniendo viva la llama, nos vemos abocados a que otras Corporaciones animen a sus cargadores a acudir a la llamada de socorro y a contribuir al desgaste de los cofrades que contribuyen a un ciclo que nunca se debería haber quedado.

La renuncia hacia la posibilidad de construir cuadrillas fuertes y comprometidas nos ha llevado a caer en los brazos de la desidia, esperando al último instante de cuaresma para lanzar un S.O.S al aire sin mostrar un ápice de consideración con las personas que integran la cuadrilla que, de buen seguro, finalmente acabarán abandonándola.

Esto, unido a la falta de renovación y rejuvenecimiento de las cuadrillas ha masacrado al noble arte del costal o el varal cuyo devenir dependerá del chequeo al que sean sometidas en los próximos meses cuando la luna de nissan anuncie la llegada una nueva Semana Santa.

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