El problema del exceso de costaleros

Fue a principios de la década de los 2000 cuando el auge de costaleros se comenzó a extender por casi todas las capitales de Andalucía. En aquel momento, ese boom se convirtió en una bendición para la mayor parte de las cofradías, pues -a excepción de Sevilla- la realidad hasta entonces era precaria para numerosas hermandades en este ámbito. 

A partir de ese momento, la globalización llegó para quedarse bajo las trabajaderas y con ella llegaron la bendición y el problema. La primera porque el problema -aunque redundante- se solucionaba para las cofradías y para capataces de los que, hasta ese momento, se desconocía cualidad alguna. Lo complicado comenzó a ser dar cabida a tantos aspirantes a entrar en casi cualquier cuadrilla. 

Llegados a ese punto, la Hermandad de la Esperanza de Triana fue de las pocas que se atrevió a ponerle el cascabel al gato e introdujo una limitación de edad para estar bajo las trabajaderas. Pasar de los cincuenta años fue el límite impuesto y, a partir de ahí, jubilaciones anticipadas y paso a costaleros más jóvenes.

Una medida por medio de la cual se pretendía ir renovando progresivamente la cuadrilla y, de ese modo, permitir la entrada progresiva de nuevos costaleros. Si bien, como ha adelantado la Cadena SER, dicha norma ha sido puesta en duda por nueve integrantes de la cuadrilla del Cristo de las Tres Caídas. Estos, según informa el citado medio, habrían solicitado tanto la hermandad como la autoridad diocesana competente la suspensión cautelar de esa limitación al haber cumplido los mismos los 51 años. La intención de los costaleros sería poder despedirse de los pasos, tanto portando la Esperanza de Triana en la magna de diciembre, como en la Madrugada del Viernes Santo de 2025, argumentando que no pudieron hacerlo en la Semana Santa de 2024 a causa de la suspensión de la estación de penitencia por la lluvia. 

El problema ha llegado, aunque de momento, la respuesta a la petición ha sido negativa. Entre tanto, más allá de las capitales, el problema de la falta de costaleros es una evidencia y no deja de mostrar una realidad bastante paradójica.