Reflexiones heterodoxas | Dana, sociedad civil y generación de cristal

Atribuyen al canciller alemán, Otto von Bismarck la siguiente frase: «España es el país más fuerte del mundo: los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido». Sea o no verdad, lo cierto es que la locución nos retrata como pueblo, especialmente acentuado en el período que se inicia con la invasión napoleónica y que llega a nuestros días. «Españolito que vienes al mundo // te guarde Dios. // Una de las dos Españas // ha de helarte el corazón». Escribió don Antonio Machado. Los acontecimientos acaecidos a partir del 29 de octubre con la DANA que azotó España, especialmente virulenta en la Comunidad Valenciana, ha vuelto a poner de manifiesto esta triste realidad. Los políticos que mal gobiernan este gran país, han vuelto a dar muestra de su criminal ineptitud y de su mortal tacticismo para sacar réditos electorales de la desgracia de la población. Los dos grandes partidos nacionales, con sus palmeros y terminales mediáticas, representan a la perfección los dos villanos que, con las piernas enterradas hasta las rodillas, batiéndose en duelo a garrotazos, pintara don Francisco de Goya. Sin embargo y contra todo pronóstico, la reacción de la sociedad civil ha roto todos los esquemas. Se suele decir que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen… ¿De verdad los españoles nos merecemos la escoria que nos gobierna? Me da igual si es a escala municipal, autonómica o nacional, pero nos merecemos algo muchísimo mejor: Exigimos gestores y legisladores más preocupados por el bienestar de la sociedad que por el mantenimiento del sillón; que estén más interesados en el medio y largo plazo, que en el límite psicológico que marcan los cuatro años que separan los períodos electorales; que se comprometan con los problemas reales del día a día, en ver de estar obsesionados con elucubraciones pseudointelectuales, promovidas por grupos de presión o por gurús de la ingeniería social. Evidentemente, en estas pocas líneas estamos realizando una descripción de trazo grueso, donde caben cientos de excepciones, y quiero resaltar alguna de ellas. En primer lugar, una figura que se agranda día a día: nuestro Jefe del Estado, Su Majestad don Felipe VI, quien está desempeñando su papel constitucional de forma sobresaliente. Desde estas líneas mi respeto y admiración. Parafraseando el Cantar de Mío Cid, qué buen Jefe de Estado y que buena ciudadanía, para tan malos gobernantes.

Grupo de jóvenes clasificando el material recibido. Foto: María Bonilla

En segundo lugar, hay que destacar la reacción de la sociedad civil, demostrando que, cuando se quiere, no hay límites, ni muros impostados, ni dos Españas, ni odios irreconciliables. Y en tercer lugar, quiero referirme al descubrimiento que, muchísimas personas entre las que me encuentro, hemos realizado merced a esta tragedia sin paliativos, me estoy refiriendo a la denominada “Generación de Cristal”. Término acuñado por la filósofa española Monserrat Nebrera, para referirse a los jóvenes nacidos después del año 2000. El término cristal aludiría a la inseguridad e inestabilidad que padece este grupo de población, provocada por unos entornos familiares sobreprotectores, que habrían dado como resultado una “nueva juventud” sensible ante los problemas, crítica ante la realidad social e intolerante ante las injusticias- Sin embargo, desde un punto de vista negativo, serían jóvenes asociales, pues su vida se centra en las redes sociales, carentes de empatía, desinteresados por la lectura, en particular, y la cultura, en general, aunque la característica más definitoria sería su baja autoestima, por lo que necesitarían ser reconocidos constantemente. Y es aquí donde ha surgido el milagro, pues esta nueva juventud, sin consignas ni convocatorias previas, ha dado un paso al frente, como si fuera una sola persona, para movilizarse en ayuda de los damnificados por la DANA, dando auténticos ejemplos de abnegación rayanos con el heroísmo.

Nosotros, los cofrades que ya peinamos canas, solemos tener muy mal concepto de estos jóvenes, a los que acostumbramos acusar de falta de compromiso con sus hermandades y que sólo se interesan por los grupos jóvenes por “postureo”, por lo que, en general, tendemos a ver muy negro el futuro que ellos van a protagonizar y es ahí donde nos equivocamos, vaya por delante yo nunca he estado de acuerdo con aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor” que loara Jorge Manrique, por ello, cuando menos lo esperamos, salta la liebre, en este caso la sorpresa me la he llevado en mi propia hermandad de la Cena, no es que quiera presumir de ello, pero tampoco me duelen prendas. Desde el momento cero de la tragedia, un grupo de hermanos, y no hermanos, se ha puesto en marcha y ha conseguido reunir una importante cantidad de material que, de acuerdo con los bomberos cordobeses desplegados en la zona, va a ser entregado directamente en la población levantina que les recomienden. En total, serán cuatro jóvenes los que, el lunes 18 partirán en dirección a Valencia para hacer donación del producto de un trabajo, en el que han conseguido movilizar a un importante número de personas: medicinas que van a ser entregadas en farmacias para que sean profesionales quienes se encarguen de su reparto, mascarillas, material de limpieza, agua mineral y un largo etcétera componen la aportación de su esfuerzo. Esta labor se verá complementada, en una segunda fase, con la entrega directa, sin intermediarios, de enseres de todo tipo a una o varias familias que lo hayan perdido todo y que sean conocidas sobre el terreno. La cosa no requiere mayores comentarios.


Foto cabecera: Algunas de las cajas con material recogido, dispuestas para su envío (PacoRomán)