La hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo continúa dando pasos encaminados a consolidar la que será su salida procesional del próximo Sábado Santo con el nombramiento del equipo de capataces que llevarán a su titular a la Santa Iglesia Catedral. Un equipo formado por Andrés Luna Moya, Carlos Herencia, Pedro Buitrago y Andrés Hernández que sustituye en esta labor a Juan Garrido. Cuatro hombres en cuya capacidad recaerá la responsabilidad de guiar su paso en una cita para la historia. Hernández, costalero de la Virgen hasta ahora, debutará en esta hermosa tarea junto a tres hombres con experiencia al frente de diversos martillos. Carlos Herencia, actual capataz del paso de palio de María Santísima del Dulce Nombre y una dilatada trayectoria al frente de cuadrillas como las de la Piedad o Encarnación, Luna actual capataz del Buen Fin respectivamente y finalmente Pedro Buitrago, que ya ha apuntado su capacidad al frente del paso de misterio de Nuestro Padre Jesús del Silencio y de Nuestra Señora de las Penas de la hermandad de las Lágrimas.
Cabe recordar que el pasado mes de septiembre, renovaba el compromiso que mantiene con la Banda Sinfónica de Dos Torres que acompañó a la Virgen hasta la Santa Iglesia Catedral el pasado Sábado Santo. Un compromiso que confirma una relación que se concretó el pasado año con la excelente banda que también puso su música tras la Virgen de las Lágrimas del Parque Figueroa el Sábado de Pasión. La Sinfónica de Dos Torres viene desempeñando una labor excelente que está encontrando merecido reconocimiento en la capital cordobesa, a falta de que alguna hermandad de las que forma parte de la nómina de hermandades que realiza Estación de Penitencia cada Semana Santa o en vísperas, se dé cuenta de la joya que su provincia esconde en el bello municipio de Dos Torres.
Dos noticias que vienen a confirmar que el ilusionante camino emprendido por la corporación que preside Carlos Arrebola, que mostró al pueblo de Córdoba sus credenciales la pasada primavera, no fue, en modo alguno, flor de un día y que el Rayo ha regresado a nuestras vidas para quedarse y consolidar este nuevo sueño de cofradía que descansa sobre una de las devociones con un mayor poso histórico de cuantas se hallan latentes en la memoria colectiva de la ciudad de San Rafael. Una devoción que engarza con las más hondas tradiciones, que un día el destino intentó que se perdieran para siempre, sin lograrlo, afortunadamente.





