Pasado el tiempo de la aguada Semana Santa, y de los días feriados de abril, que de paso sea dicho, sirven para hablar de cofradías, llega el tiempo de las maltratadas glorias. Y es que aquellas hermandades, que en siglos pasados escribieron con oro su historia, han sido injustamente relegadas a un segundo plano, será por aquello, de que en las mismas no tienen tanto protagonismo el mundo del costal y de la corneta.
Por todo ello vengo hoy a hacer una justa defensa de estás letíficas hermandades. Para empezar diré que en ellas tuve mis comienzos como cofrade, aprendí lo que significa Hacer Hermandad, pues sus pequeñas nóminas de hermanos ayudan a ello. En ellas encontré una verdadera familia, su sencillez, su humildad…
Por ello, sevillanos, os invito a participar de las glorias, de sus labores calladas como la ayuda a las clausuras de la Virgen de la Antigua, de la ayuda a los desempleados de la Hermandad de San José Obrero, de la Fundación del Rocío de Triana.
Aprended de la brillante historia de la Devoción Pastoreña, de la devoción del Barrio de Capuchinos a su Pastora, de la historia de amor de la Costanilla con su Virgen de la Salud, de la Alegría y los rosarios públicos…
Sevillano, sal a las calles y redescubre tu Gloria, … de las Glorias.





