La bambalina, 💙 Opinión

El reencuentro

Una semana más, me dirijo a los lectores de Gente de Paz, en esta ocasión me hago esta pregunta: ¿Cómo será cuando volvamos a ver un paso en la calle?, ese momento en el que las puertas de un templo se vuelvan abrir para que salga un cortejo procesional, cuando volvamos a escuchar una corneta, un tambor, volvamos a oler a incienso u oír el sonido de un martillo. En lo que llevamos de 2020, tan sólo hemos disfrutado de la salida del Niño Jesús del Valle el pasado mes de enero y de la de Ntro. Padre Jesús de la Piedad de la Asociación Civil Salud y Esperanza a principios de marzo, así como de algunos vía crucis que pudieron realizarse antes de la proclamación del estado de alarma, siendo el Cristo Yacente la última imagen que ha salido a la calle el pasado 8 de marzo, desde entonces una gran ausencia.

Quién sabe lo que tardaremos en volver a la normalidad cofrade, una ciudad huérfana de procesiones a lo que no está en absoluto acostumbrada, ya que prácticamente los doce meses del año hay algún tipo de culto externo ordinario, y en algunas ocasiones extraordinario, incluso en la mente ya ronda si no nos quedaremos incluso sin procesiones la próxima Semana Santa 2021, algo que es probable dado que tardará en llegar una vacuna que pueda acabar con esto y la amenaza de una nueva oleada de contagios no deja de existir.

Si todo prosigue de forma correcta, con la ayuda de todos, y teniendo en cuenta que la desescalada finalizaría a finales de junio y con ella se levantaría el estado de alarma, las esperanzas de los cofrades estarían en las puertas de la Parroquia de San Leandro, las cuales el primer sábado de julio, deberían abrirse para la salida de la Virgen del Carmen, dando el pistoletazo de salida al mes dedicado a dicha advocación con el resto de salidas en su honor, si las autoridades sanitarias lo permitiesen, aunque no obstante, la Hermandad de la Candelaria Madre de Dios ha planteado si se lo autorizasen, una salida “exprés” por el barrio en las que estarían aproximadamente dos horas, algo que debe aprobar también el arzobispado, para cualquier día de junio, límite que marca sus reglas para dicho culto externo.

Siendo realista, pero sin perder la esperanza, estamos ante un futuro muy incierto en todos los aspectos, los cofrades tendremos que seguir tirando de recuerdos, de vídeos en redes sociales o DVDs, de discos de bandas y quemando nuestro propio incienso en casa para aliviar lo que se conoce como el “mono”, tachando días en el calendario, porque debido a esta grave situación que vivimos, tardaremos en ver abrirse las puertas de una iglesia para poner una procesión en la calle, el ansiado reencuentro aún se va a hacer esperar. Concienciémonos todos, por favor.

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